Las Tunas.-En el mundo de las telecomunicaciones, la distancia se mide en kilómetros de fibra y las emergencias en líneas caídas. Pero para Manuel Rojas Báez, la distancia más difícil no se calcula en cables, sino en los latidos de un corazón que se queda en casa cada vez que él debe partir.
Manuel es el jefe de la Unidad Operativa del Grupo de Red de Acceso en la Dirección Territorial de ETECSA. Bajo su mando están las brigadas de líneas, cables y reparadores; esos hombres que, cuando el cielo se cae y los vientos huracanados silencian las comunicaciones, tienen que salir a levantar el país.
Este hombre ha recorrido Cuba de extremo a extremo persiguiendo desastres naturales. Estuvo en Pinar del Río en 2022, y en Baracoa y La Habana en 2024. Su labor es vital, pero el costo emocional es alto.
«Para uno que es el sustento de la familia, el que los ampara ante todos los problemas, en ese primer instante en que sabes que tienes que partir, se te aprieta un poquito el corazón», confiesa, «dejas atrás a los hijos porque tú eres el que los salvaguarda. Pero nos sabemos sobreponer a la situación y cumplir».
Con casi 28 años en la empresa, Manuel aplica la misma filosofía tanto en los postes de alta tensión como en la mesa de su hogar:
Para él, no hay otra forma de caminar por la vida. «Cuando las cosas se hacen bien y con amor, todo en la vida tiene que salir bien», asegura con la certeza de quien ha visto los frutos de su siembra.
El mayor orgullo de este linaje de las comunicaciones no está en los diplomas, desde hace un año, su hijo decidió vestir el mismo uniforme y para Manuel, ver a su hijo crecer en el mismo sector es una mezcla de profunda satisfacción y un reto diario:
«Para mí es una gran satisfacción verlo superarse día a día, ver que es disciplinado, respetuoso y querido por sus compañeros», afirma Manuel con los ojos iluminados de un orgullo que no le cabe en el pecho. Al final del día, siente la paz del deber cumplido: la certeza de haber criado a «niños de bien, con un corazón inmenso».
La respuesta al sacrificio de Manuel Rojas Báez no viene en forma de reconocimientos institucionales, sino en la voz de su propio hijo, quien resume en pocas palabras el impacto de una vida de entrega:
«Para mí ser hijo de Manuel es un gran orgullo, es mi ejemplo en todo: como padre, como esposo, como hijo, como trabajador. Desde pequeñito me enseñó que si voy a hacer las cosas, tengo que hacerlas bien. Él y mamá son nuestro lugar seguro, por eso te digo: Felicidades hoy, papá. Feliz Día del Padre».
Detrás de cada tono de llamada que se recupera tras un ciclón, hay hombres como Manuel. Y detrás de él, hay una familia que lo espera y un hijo que hoy honra su legado en la planta exterior y en la vida. ¡Feliz Día de los Padres a los que conectan al país y protegen el hogar!
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