Historia

Vuelve Maceo, con la fuerza del brazo y la mente

Vuelve Maceo, con la fuerza del brazo y la mente

Las Tunas.- Hace más de un siglo, Antonio Maceo Grajales, Mayor General del Ejército Libertador, afirmó que “quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.  Y esa frase, perenne y eterna, marcó una determinación que traspasa los años.

Su figura sigue erguida como un centinela del alma cubana, más ahora cuando las aves de rapiña que siempre nos han codiciado, arrecian su apetito voraz contra esta nación pacífica, que solo desea mantener su soberanía y desarrollarse sin injerencias externas.

Su pensamiento es todavía una advertencia viva, brújula política y bandera de combate para varias generaciones que jamás lo vieron pero que reconocen en sus palabras el eco de su propia decisión de defender esta tierra al precio que sea necesario.

Maceo, militar justo, con tanta fuerza en la mente como en el brazo, entendió antes que muchos que la independencia no se negocia, se conquista o se defiende con la vida misma; y en Baraguá rechazó una paz sin independencia, el acto más sublime de dignidad política en América Latina.

Hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos atraviesan su momento más tenso en décadas y desde Washington se especula con una intervención para la isla.  Entonces emerge la sentencia del inolvidable Titán de Bronce, con una actualidad que estremece el alma y la dignidad.

No se trata de una amenaza sin voluntad real; más bien es expresión de una convicción histórica: el pueblo cubano ha demostrado, una y otra vez, que está dispuesto a resistir, aun en las condiciones más adversas, antes que someterse a un poder extranjero.

El legado de Maceo no es un capítulo cerrado en los libros de Historia, sino una advertencia vigente porque despierta cada vez que un cubano, desde cualquier trinchera, alza la voz para decir que no se negocia la tierra pues más vale la  dignidad que la sumisión.

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