Las Tunas.- Nelson Rodríguez Louit respira fútbol desde la infancia. Nacido en Manatí. Lo que comenzó como un juego de niño en una tierra donde «el fútbol ha estado siempre por encima de todo, incluso hasta la pelota», se ha convertido en una carrera marcada por los sacrificios y los sueños intactos.
“Siempre me gustó el fútbol”, dice, y esa pasión lo llevó a inclinarse definitivamente por el deporte que hoy lo define. Sus primeros pasos estuvieron guiados por entrenadores que marcaron su formación: Papo, Andrito, Emilito y Eder, este último considerado por Nelson como uno de los pilares de su carrera. Con ellos aprendió disciplina, entrega y amor por el juego.
Rodríguez Louit ha participado en varios campeonatos nacionales. Aunque no siempre obtuvo los resultados esperados, alcanzó un resultado histórico: ser campeón nacional sub-23, un logro sin precedentes.
«Para esta provincia es algo muy grande, porque nunca en el fútbol había tenido ese resultado aquí», subraya. Más recientemente debutó como director técnico en un torneo de fútbol sala, experiencia que describe como “muy bonita”, y que le abrió nuevas perspectivas dentro del deporte.
Actualmente, Nelson atraviesa un proceso de recuperación física tras una lesión. Se siente a un 60 por ciento de su potencial y mantiene la esperanza de volver al terreno como jugador.
Entre sus mayores alegrías destaca el gol de cabeza que clasificó a su equipo en Camagüey, un momento que considera inolvidable.
«Cuando le di el pase al primer lugar al equipo en Camagüey, con un gol de cabeza. Estábamos prácticamente sin clasificar, y con ese gol ya clasificamos completo».
En contraste, recuerda con tristeza la eliminación sufrida frente a Ciego de Ávila, cuando aún estaba en la EIDE y se quedaron a un paso de la final.
El futuro de Nelson Rodríguez Louit está marcado por la ambición de seguir aportando al fútbol tunero. «En caso de no recuperarme de la lesión, pienso darle una alegría al fútbol sala o al fútbol 11, cualquiera de los dos que dirija. Pienso llevar a lo más alto al fútbol tunero», asegura.
Si se recupera, la meta es la misma pero como jugador: «ser campeón nacional». Su historia es la de un hombre que, más allá de las dificultades, mantiene intacta la pasión por el deporte que lo ha acompañado desde niño.
Con información de Yoan Guevara Espinosa