Las Tunas

El 2026 está ya a las puertas

El 2026 está ya a las puertas

Las Tunas.- Con este diciembre, el actual calendario 2025 deshoja su último capí­tulo.  Los dí­as pasan, el mes se nos va y con él dice adiós el año, uno de los más difí­ciles para los residentes en la provincia de Las Tunas y en toda Cuba, aunque mantiene la certeza de que siempre hay que mirar hacia adelante.

Las ciudades, los poblados y las zonas rurales del territorio viven en este perí­odo el murmullo de las conversaciones entre vecinos que se cruzan en las calles y de familiares que se visitan y se ayudan para aliviar los dolores fí­sicos y psicológicos que abundan en estos tiempos de arbovirosis y tantas limitaciones materiales.

En los corazones, simbólicamente se encienden velas como señal de esperanza; como promesas de que, a pesar de las dificultades, la alegrí­a puede hacerse lugar sobre todo en cada abrazo a los nuestros, a los amigos, a los vecinos y a los que menos poseen.

Tal parece que las sombras del atardecer se alargan en la noche.  Pero son jornadas rápidas, de esas que comienzan y se van al instante para quienes cambiaron de labor durante las vacaciones y para los que de una u otra manera se mantienen trabajando en la producción o en la prestación de servicios.

En medio de tantas prisas, de escaseces, inflación e inestabilidad del sistema electroenergético, es comín la petición de buenos deseos para los próximos doce meses porque cada diciembre nos impone el valor de intentar muchas cosas nuevas.

Y es que las celebraciones sociales y familiares, tradicionales en estas fechas, implican una pausa para luego seguir avanzando en los retos cotidianos y en las metas personales que nos obligan a crecer ante los problemas de la vida y a multiplicar la voluntad y el esfuerzo.

El 2026 está ya a las puertas. Vivamos estos dí­as con responsabilidad y cordura para que las bebidas alcohólicas alegren y no lastimen, para que las familias sigan unidas y para que estemos en armoní­a con la sociedad. Solo así­ será mejor el año que casi recibimos.  Y recuerden que la alegrí­a no se apaga, simplemente se acurruca, se reacomoda y vuelve a despertar.

/mga/

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