La cifra asombra y evidencia que algo falla en los controles y la exigencia en la producción de alimentos: alrededor del 23 por ciento del área agrícola de la provincia de Las Tunas está infectada de marabú. ¿En qué se usa la tierra entonces? ¿No es este un programa priorizado? Pero hay asuntos más complicados. Ahora mismo las tierras entregadas en usufructo solo se explotan en poco más del 72 por ciento. ¿Cuántas hectáreas hay entonces vacías, que no producen? ¿Dónde está el control sobre las personas que han recibido las tierras que son para producir? ¿Qué hacen las estructuras de dirección?








