Las Tunas.- Desarrollar actividades agropecuarias en estos tiempos es muy difícil por las limitaciones objetivas que entorpecen la producción de alimentos y por esa razón en Cuba se aplican alternativas que permiten mantener la vitalidad de la agricultura y la ganadería.
Una de las acciones que se acometen en la provincia de Las Tunas es la introducción de fuentes renovables de energía para garantizar la disponibilidad de agua destinada al consumo animal y a las plantaciones de cultivos varios, tabaco y caña de azúcar.
En el territorio tunero esa medida reviste significativa importancia porque tiene la menor superficie bajo sistemas de riego en el país y a eso se suma que es la de más bajo promedio de precipitaciones. Ambos factores inciden en escasos rendimientos en la mayoría de los renglones.
De manera paulatina se transforman dichas circunstancias pues se incorporan sistemas de riego mediante paneles solares fotovoltaicos, de los cuales la provincia tiene asignados 23 en los municipios de Puerto Padre, Colombia y Manatí.
En todos los casos, los productores beneficiados cuentan en sus tierras con fuentes seguras para el abasto de agua, de modo que se garantice la sostenibilidad de la inversión porque su capacidad de bombeo fluctúa entre uno y un litro y medio por segundo.
Aparejado a ello, se consolida el uso de los molinos de viento, aunque la falta de piezas de repuesto no permite su aprovechamiento a mayor escala, lo que sería una solución, en medio de las complejas circunstancias por las que atraviesa el país, recrudecidas por el bloqueo energético que impone el gobierno de Estados Unidos.
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