Las Tunas.- En medio de las complejas circunstancias que vive hoy el mundo y ante las crecientes amenazas del gobierno estadounidense contra Cuba se aprecia la visión de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional y la certeza de que en cada territorio debemos producir los alimentos que demanda la población.
Los 14 polos productivos que se concretan en la provincia de Las Tunas son prueba de que se ha trabajado en la búsqueda de nuevas áreas para incorporarlas a la siembra de cultivos varios, especialmente viandas. Y es una tarea que siempre se mantendrá.
Importante es también el crecimiento que se propone la provincia en el programa arrocero pues entre las dos campañas se pretende plantar tres mil 500 hectáreas del grano, mil por encima del plan previsto. Eso daría una producción estimada de ocho mil cuatrocientas toneladas; pero, es insuficiente ante la demanda de los tuneros.
Incluso, aunque se cumple la siembra de una caballería de plátano y una de yuca, y tres hectáreas de boniato por cada mil habitantes; tampoco es suficiente porque en la provincia de Las Tunas pudieran incrementarse las 30 libras promedio que se establecen en el plan de autoabastecimiento municipal.
Fíjense si es posible producir más alimentos que en el territorio tunero existen más de 46 mil hectáreas de tierras ociosas. Ciertamente, todos los suelos no tienen igual potencial productivo y escasean los recursos materiales más importantes; entre ellos, el combustible.
Pero si unos logran buenos resultados mediante la agroecología, la innovación y la introducción de resultados científicos, todos pueden lograrlo. Lamentablemente, no es parejo el aporte de quienes comemos y no somos productores estatales, cooperativistas o campesinos.
Para ilustrar esa afirmación, basta un ejemplo. En los ocho municipios de Las Tunas hay 232 entidades con condiciones de tener áreas para el autoconsumo de los trabajadores y sus familiares. Hasta el momento solo las tienen y explotan poco más de 150 colectivos obreros.
En la producción de alimentos no hay tiempo que perder y lo que se deje de hacer hoy será un motivo para lamentar mañana. Paso a paso se pueden lograr buenas cosechas y, si se ordenan la contratación y comercialización, habrá más y a menos precios.
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