Las Tunas.- El equipo de boxeo de Marruecos, liderado por el entrenador tunero Juan Carlos Maestre, se alzó como la principal nación africana en la Copa Mundial de Boxeo Futures Sub-19, en el estadio cubierto Huamark en Bangkok, Tailandia.
Cuatro medallas de bronce confirmaron la solidez de un proyecto que, más allá de la inversión estatal y la estrategia federativa, lleva la impronta de un hijo del Balcón del Oriente Cubano.
Maestre acumula experiencia en Venezuela, Siria y China. En 2004 fue pieza clave en el histórico bronce olímpico del sirio Nasser Al Shami en Atenas. Hoy, su nombre se asocia al renacer del boxeo marroquí.
En 2024 estuvo en París como entrenador de las boxeadoras, Khadija El Mardi, Widad Bertal y Yasmine Mouttaki, quienes lograron clasificarse, pero ninguna ganó medallas. Tras la crisis de resultados en los Juegos Olímpicos, la federación despidió a todo el cuerpo técnico y Juan Carlos asumió la dirección del equipo nacional y comenzó una reestructuración profunda.
Bajo su guía, los 13 púgiles marroquíes —ocho hombres y cinco mujeres— entrenaron dos meses en Rabat y completaron un campamento de 15 días en Tailandia. La disciplina, la exigencia y el enfoque táctico de Maestre marcaron la diferencia frente a otros equipos africanos en este torneo, muchos de los cuales carecen de planificación y apoyo gubernamental.
El trabajo del tunero se reflejó en los cuatro medallistas de bronce: Marouane Jaafari (70 kg) y Mohamed Amine (+91 kg masculino). En el apartado femenino las medallas fueron para Rihab Hamdoune (51 kg) y Aya Essoubai (65 kg). Más allá de las preseas, el equipo mostró temple y técnica, avanzando con autoridad hasta las semifinales.
El presidente Abdeljaouad Belhaj, al frente de la Real Federación Marroquí de Boxeo (FRMB) desde hace 24 años, ha impulsado un programa juvenil respaldado por fuertes inversiones estatales. Pero es la mano de Maestre la que ha dado forma competitiva a ese respaldo.
Su estilo combina rigor cubano con adaptaciones al contexto marroquí, y ha devuelto confianza a un plantel que aspira a brillar en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026.
Mientras en el África subsahariana los gobiernos apenas financian viajes y se desentienden de los resultados, Marruecos analiza cada torneo y toma decisiones drásticas cuando es necesario.
La llegada de Maestre ha dado un giro estratégico que ya ofrece resultados tangibles. En Bangkok, Marruecos no solo ganó medallas. Ganó credibilidad. Y detrás de ese logro está la figura de un tunero que, con disciplina y visión, ha convertido al reino norteafricano en una potencia emergente del boxeo amateur mundial.
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