Hijo del Puerto de Manatí añora al lugar que lo vio nacer

27 de Nov de 2021
   119
Hijo del Puerto de Manatí añora al lugar que lo vio nacer

El Puerto de Manatí siempre fue un lugar emblemático de la provincia de Las Tunas, al que acudían cientos de jóvenes todos los fines de semana para bañarse en su playa, junto a los pobladores, al lado del muelle que le daba vida económica al lugar.

Pero el tiempo, con su paso, y la dejadez, fueron carcomiendo los cimientos del sitio, que finalmente quedó muy dañado por el huracán Ike, en septiembre de 2008.  Desde entonces, sus habitantes añoran el lugar en el que nacieron y se desarrollaron, muchos de los cuales todavía viven en la comunidad, y otros muchos se fueron a estudiar y a trabajar y nunca regresaron, pero otros regresan una y otra vez a sus raíces.

Albert Blanco Zayas, periodista y narrador comentarista deportivo, es uno de los que vuelve constantemente a sus raíces, y con la nostalgia a cuestas describe lo que sienten sus coterráneos.

Hijo del Puerto de Manatí añora al lugar que lo vio nacer

Albert Blanco Zayas, uno de los hijos del Puerto de Manatí que vuelve una y otra vez a sus raíces.

«Este es un lugar hermoso y siempre muy recordado y muy amado. Aquí vivimos muy felices los niños de este lugar, teníamos un área especial de natación con profesores como Yosvani del Río, que hicieron época, y muchos de aquí fuimos campeones de diferentes categorías en la natación provincial de Las Tunas hasta que la especialidad se desarrolló y obviamente impusieron su calidad, pero aquí no faltaron los talentos salidos de esta playa», dice Albert.

«La playa del Puerto de Manatí era un paraíso. La situación ahora es muy diferente en el sentido de que quizás falte un poco el liderazgo local para limpiar la playa, las piedras que se observan. En este sentido la erosión y el huracán Ike acabaron con la arena y la playa en sentido general, y en algún momento, cuando estaba aquí el doctor Benítez, que era un líder comunitario, de diversas maneras traían arena y se mantenía».

[penci_blockquote style=»style-3″ align=»none» author=»»]En audio[/penci_blockquote]

Albert señala que la playa era deseada no solo por los que nacieron en el Puerto, también por muchos visitantes que llegaban todas las semanas. Ahora -dice- el Puerto está viviendo una etapa muy dura y el deseo de sus pobladores es que en algún momento pueda ser lo que fue de alguna manera para sus hijos, que siguen regresando aquí con mucho amor y pasión.

El Puerto de Manatí sigue siendo una comunidad costera emblemática de la provincia de Las Tunas aunque haya perdido muchos de sus encantos. Pero sus pobladores no pierden la esperanza de que vuelva el esplendor, y llegue el día en que la playita se acondicione y vuelva a llenarse de jóvenes, los pescadores vuelvan a sus andadas y sus hijos regresen de visita como el lugar amado en el tiempo y la distancia.

/nre/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube

Últimas noticias

Los pequeños Leñadores caen en los cuartos de final del Campeonato Nacional 7-8 años

Los pequeños Leñadores de Las Tunas, en la categoría 7-8 años, vivieron una intensa jornada dentro del Campeonato Nacional de Béisbol Infantil. En los cuartos de final del certamen, los tuneros se enfrentaron a Sancti Spíritus, cayendo en la doble jornada con marcadores de 8×2 y 11×6, resultados que evidenciaron la ofensiva oportuna de los espirituanos en momentos decisivos.

Entregan en Las Tunas Premios Esperanza 2025

Con un canto a la vida, la resiliencia y la prevención de salud, se entregaron en esta ciudad los Premios Esperanza 2025, en reconocimiento a personas e instituciones que trabajan en la prevención de las ITS/VIH-SIDA y el apoyo a quienes conviven con el virus, propósito que celebrará el venidero primero de diciembre el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. 

Más leido

Otras Noticias

El Eco de mi silencio: Una vida entre gritos y  volver a nacer

El Eco de mi silencio: Una vida entre gritos y volver a nacer

La violencia de género no es solo un golpe que duele en la piel; es una cadena invisible que ata el alma, un veneno lento que carcome la autoestima y un yugo que pretende robar hasta el último suspiro de libertad. Es el monstruo que habita en el hogar, disfrazado de amor, y que siembra el miedo como ley. Esta es la historia una mujer, que con solo 16 años, comenzó a cargar sobre sus hombros el peso brutal de este flagelo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *