Ismael Pérez, en el magisterio con los deseos de hace 50 años
Ismael, en pleno acto docente. (FOTO de la autora).
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Ismael Pérez, en el magisterio con los deseos de hace 50 años

Las Tunas.- Siempre que Ismael Pérez Martínez recibe un nuevo lauro en reconocimiento a su quehacer como maestro, encuentra la admiración de los pioneros y el colectivo del seminternado República de Chile, de esta ciudad.

La alegría de quienes lo rodean revela que es un excelente trabajador y un hombre que, con los mismos deseos de hace 50 años, entrega en cada hálito de vida su amor por el magisterio.

«En 1967 en el país se hizo un llamado masivo para trabajar como maestro popular y desde esa fecha me entregué a esta profesión con un grupo de alumnos de cuarto grado.

«Por esa época pasaba todos los fines de semana estudiando, así me superaba para poder graduarme mientras impartía clases de Lengua Española, Matemática y Geografía a otros compañeros, quienes tenían un nivel escolar más bajo que el mío.

«Obtuve el título de maestro primario en 1972 y a partir de ese año me he desempeñado con los grados superiores (cuarto, quinto y sexto), que son los de mi mayor agrado».

La humildad y la sencillez son cualidades que denotan al profe Ismael, como le llaman cariñosamente en su colectivo.

«Después de jubilarme me solicitaron que prestara servicios en el sexto grado por un curso escolar, así me reincorporé y lo que inicialmente era por un período lectivo se convirtió en 10 años porque mantengo los mismos deseos de enseñar».

Ante la interrogante de qué debe caracterizar a un maestro para mantener el respeto de los educandos y la familia, el experimentado docente reconoció: « debe tener como exigencia ser ejemplo, sentir amor por su profesión, cumplir con su trabajo, no tener ausencias, debe estar presente para los niños, que los quiera como a sus propios hijos, inculcarle valores morales y el amor a la Patria, esa es la mejor manera para educarlos».

Ismael ha trabajado en varios centros escolares y escuelas rurales, y hoy es reconocido como el jubilado reincorporado más sobresaliente en el seminternado República de Chile. «La educación primaria es la base de la formación del niño, en esta etapa podemos moldear su personalidad para una buena inserción social. Los niños de ahora son hiperactivos, son buenos, cariñosos y el respeto que tendrán con el maestro y las demás personas depende de cómo uno los trate».

¿Qué lo satisface para permanecer como un jubilado reincorporado?

«Yo amo al trabajo, a la educación, toda mi vida ha sido esto. Estos 50 años de labor con los niños es lo que me da el deseo de vivir, de trabajar y formar a las nuevas generaciones».

Ismael, quien es natural del poblado de Velazco, en Holguín, comparte las experiencias de su profesión desde que llegó a Las Tunas, un territorio que cuenta en su cobertura docente con profesionales como él, quienes entregan su vida al magisterio como razón de su existencia plena.

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