Las Tunas

El arte de crecer desde el apelativo de papá

El arte de crecer desde el apelativo de papá
Foto tomada de internet.

Las Tunas.- La trascendencia de la palabra padre tiene connotaciones y huellas diferentes, según las experiencias de cada hijo, independientemente de sí ha estado o no presente en el transcurso de la vida, pues al decir de la oralidad popular las mejores cosas son las que se crean con el corazón y en ello está el ejemplo diario de un padre.

Humildad, guía, nobleza y tolerancia denotan en este quehacer que se edifica con la vivencia diaria impregnada de fidelidad y ternura sin límites. A esta figura de liderazgo se deben actos de entrega incondicional al servicio de una labor constante, que crece y celebra desde el primer llanto con el acto pleno de empezar a vivir.

Su incondicional amor está lleno de bondad como herencia propia de un ser humano que se conmueve cuando se aprende a caminar, se cumple el primer año de vida y se festeja cada éxito del hijo, que hoy lleva de su mano, y que moldeado a su imagen y semejanzas intenta mostrar lo bello y difícil del arte de existir.

Celebrar el día de los padres es una fecha que se evoca en Cuba como parte de la cultura tradicional y es precisamente una ocasión para enaltecer la paternidad responsable de quienes hoy acompañan el crecimiento de hijos y conforman nuevas familias, con el compromiso de guiar, educar y formar junto a la figura materna.

Según estudios, la creación del «Día de los Padres» en los últimos tiempos tiene ya más de un siglo e internacionalmente se debe a Sonora Smart Dodd, de Washington, quien formuló la idea de conmemorar el Día del Padre en 1909, en propuesta personal al desear honrar a su padre, William Dodd, quien enviudó al fallecer su esposa mientras daba luz a su sexto hijo.

En Cuba la institución de esta fecha se acogió por primera vez el 19 de junio de 1938, por iniciativa de la poetisa cubana Dulce María Borrero de Luján, quien según testimonios, originalmente pensó celebrarlo en coincidencia con el cumpleaños de su padre, pero decidió posponer la fecha dos semanas después quedando registrado así el tercer domingo del mes de junio.

Desde entonces esta efeméride es una ocasión para el compartir familiar, el abrazo sincero y la sorpresa cómplice de ser lo único que al despertar se refleja en su mirada.

Festejar esta fecha es, al interior de las familias, evocar la gratitud y la admiración, el respeto y el cariño a estos progenitores singulares que ocupan la figura paterna desde la posición y el ejemplo también de tíos, abuelos y padres adoptivos, que se identifican como un símbolo de enseñanzas comprometido en el complejo arte de crecer desde el apelativo de papá.

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