Las Tunas.- La familia Alarcón muestra que el béisbol es una herencia familiar que se transmite de generación en generación. Esta historia que comenzó con los hermanos Yordanis,Yosvani y Yosbel, hoy se prolonga a sus hijos, quienes ya pisan fuerte los diamantes.
Yor Alarcón, el protagonista de esta entrevista e hijo de Yordanis, siente esa pasión desde la cuna.
“Desde niño siempre estaban los guantes, los bates y las pelotas en la casa. Empecé a jugar en el barrio, y después mi papá me llevaba al estadio, y le fui cogiendo amor al deporte”, recuerda, quien ya debutó en Series Nacionales y se perfila como uno de los jóvenes talentos tuneros.
En las categorías inferiores, aunque disfrutaba competir, también sentía frustración. “Cuando las cosas no me salían, siempre me ponía bravo, porque quería hacer todo bien. Mi papá me decía que eso era así al principio”.
Su carrera sufrió un tropiezo cuando debió ser operado de una apendicitis en plena Serie Nacional 64.
“Tuve que estar tres meses de reposo, pero yo siempre me enfoco y me preparo bien, siempre al cien, para dar lo mejor de mí en el terreno”.
En casa, el béisbol es tema constante. “Se desayuna pelota, se almuerza pelota y se come pelota. Por eso siempre haré todo lo posible por darles una alegría”.
Hay un recuerdo que nunca olvidará.
“El momento que más alegría me ha dado en mi carrera hasta ahora fue cuando decidí el juego en el Campeonato Nacional Sub-23 contra Ciego de Ávila”.
Además de su padre, agradece a los entrenadores de las categorías inferiores y a Osmani Urrutia, quien lo ha acompañado en su desarrollo.
«Mi papá fue mi primer entrenador. Siempre era el que me explicaba las cosas, cómo las tenía que hacer, y me corregía. He tenido muchos profesores que me han enseñado todo lo que sé y no puedo dejar de mencionar a Osmani Urrutia».
El apellido Alarcón ya es parte de la historia del béisbol cubano. Yordanis y Yor se convirtieron en la cuarta pareja de padre e hijo en disputar un mismo encuentro en Series Nacionales, y la segunda en hacerlo con el uniforme verdirrojo, tras los Cruz (Yoalkis y Yoelkis).
Además el futuro de este apellido parece asegurado, pues Yosvanito, hijo de Yosvani y de apenas ocho años, ya apunta a continuar el legado familiar.
Yor Alarcón es consciente de que el béisbol es tanto aprendizaje como resultado. Su nombre ya está en el terreno, y lo que venga dependerá de su constancia y del legado que lleva en los hombros.
* Con la colaboración de Yoan Guevara.
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