Cultura

La magia triunfa en Las Tunas más allá del podio

La magia triunfa en Las Tunas más allá del podio

Las Tunas.- No fue solo un festival, fue un acto de fe. En la gala de clausura del ínfora 2025, cuando por fin se anunció que «Fantasí­a e ilusión», de la compañí­a camagüeyana Teatro Cubano de la Magia, se alzaba con el Gran Premio, el verdadero truco ya habí­a sucedido horas antes. Un hechizo colectivo de perseverancia que convirtió a cada participante en un ganador.

El segundo lugar para «Inmortality» (Huracán Mágico, Las Tunas) y el tercero para «Domo» (del habanero Henry) fueron los reconocimientos formales, pero el espí­ritu de la cita se definió en los momentos informales. Los magos invitados con el micrófono en la mano agradecieron a un píblico al que coronaron «el mejor de Cuba» y vitorearon la supervivencia de este evento, ínico en su tipo en la isla.

La edición 2025 del Festival de Magia ínfora pasará a la historia no solo por su calidad artí­stica, sino por ser el evento de la resistencia. En los camerinos y pasillos se respiraba un ambiente de lucha contra las adversidades. Varios artistas no pudieron siquiera llegar, postrados en cama por padecimientos virales. Otros, se supo, subieron al escenario con fuertes dolores articulares y en plena convalecencia, decididos a no defraudar al píblico tunero. El arte, en su esencia más pura, se midió en entrega y sacrificio.

Aunque el espí­ritu fue de comunidad, la competencia destacó a los mejores en sus especialidades. El reparto de premios por categorí­as pintó un mapa del talento nacional:

· Cartomancia: Rey David Veití­a (Las Tunas).
· Grandes Ilusiones: Rodelay León Figueredo (Las Tunas).
· Manipulación: Julio César Véliz (Las Tunas).
· Pequeñas Ilusiones: Eduardo Cintra Gómez (Camagüey).
· Actuación Femenina: Anayaris Camila Suárez Cisneros (Las Tunas).
· Magia Cómica: Emilio Javier Rodrí­guez Galindo (Camagüey).

Con el compromiso renovado de los participantes y la promesa de la Comisión Organizadora de redoblar esfuerzos, la magia cubana demostró que su principal ilusión es perdurar. Y cada noviembre, Las Tunas se consolida no solo como sede, sino como el santuario donde ese pacto mágico se renueva, con la distinción de quien resiste y crea, contra todo pronóstico.

 

/lrc/

 

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