Tradicionalmente, entre los espacios más gustados de la Jornada Cucalambeana figura el Catauro de la décima, con sede en Las Ruinas de El Cornito; y esta vez no fue la excepción.
Tradicionalmente, entre los espacios más gustados de la Jornada Cucalambeana figura el Catauro de la décima, con sede en Las Ruinas de El Cornito; y esta vez no fue la excepción.
Varios lauros fueron entregados a poetas del verso escrito e improvisado, a propósito de la Jornada Cucalambeana en su edición 57.
Casi a las puertas de la Jornada Cucalambeana se ultiman detalles de algunos de los espacios que apuestan por la décima escrita como una de las riquezas del territorio e Iberoamérica.
Que el 2026 sea el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es un acicate para los cubanos porque su presencia eterna es muestra de cuánto caló en la memoria colectiva de este pueblo y en la proyección social para que todos tengamos iguales oportunidades.
La ofensiva tunera volvió a ser protagonista en la Serie Nacional 64, y uno de sus pilares fue el joven Yassel Izaguirre, quien completó la mejor campaña de su carrera. El jugador se consolidó como pieza clave dentro de una de las alineaciones más productivas del campeonato, mostrando un rendimiento ofensivo que lo coloca entre los bateadores más destacados del torneo.
«La cultura es la fiesta que el hombre se da a sí mismo», dijo Carlos Marx. Ciertamente, a pesar de las carencias materiales y otras vicisitudes, los artistas se crecen para ofrecer a los públicos obras de calidad. Este 2025 no fue la excepción. Vamos a repasar algunos de sus momentos más relevantes.
Un año que termina siempre despierta un amasijo de emociones. La vida, con su indetenible galopar, va dejando huellas en el tapiz del alma, en el cuerpo que se erige boxeador ante los demonios cotidianos.
Jobabo celebró este 30 de diciembre el acto municipal por el Aniversario 67 de la Liberación del territorio y el Triunfo de la Revolución Cubana.
El 2025 quedará grabado en la memoria deportiva de Las Tunas como un año de hazañas, emociones y orgullo colectivo. Una vez más, los colores verde y rojo de los Leñadores se convirtieron en símbolo de pasión y entrega, marcando el pulso de una provincia que late al ritmo del béisbol.