Las Tunas.- El 21 de octubre de 1930 quedó inscrito en la historia de las comunicaciones tuneras. Aquella noche, a las ocho en punto, salió al aire CMKE “La Casa de la Música”, la primera emisora radial establecida en la entonces Victoria de Las Tunas, un acontecimiento que situó a la ciudad entre las pioneras de la radiodifusión cubana.
La planta transmisora, de apenas 50 watts de potencia, funcionaba desde la vivienda de su propietario, Ricardo Armando Lago, ubicada en la actual calle Vicente García número 32, entre Julián Santana y Ramón Ortuño.
Desde allí comenzaron a viajar por las ondas hertzianas las primeras voces y programas concebidos para los habitantes de la localidad. Entre las voces pioneras de aquella experiencia radial sobresale Arnaldo Lagos, reconocido como la primera persona en identificar la planta ante los oyentes.
Aunque no se conservan referencias detalladas sobre su programación cotidiana, los registros históricos coinciden en que se trataba de una emisora de marcado perfil musical, acorde con el nombre que la identificaba. Sus transmisiones acercaban a los habitantes de Las Tunas a un medio de comunicación que apenas comenzaba a expandirse por el país.
Más allá de su modesta infraestructura, la emisora abrió una nueva ventana para la información, la música y el intercambio con la comunidad. Durante su funcionamiento contribuyó a acercar a los tuneros a la actualidad de la época y a enriquecer la vida cultural de la localidad.
Investigaciones recogidas en el estudio CMKG Radio Tunas, primera institución radial en Victoria de Las Tunas, de José Luis Marañón Rodríguez y Galina Pérez López, reconocen a CMKE como el punto de partida de una tradición radial que tendría continuidad con la salida al aire de CMKG Radio Tunas en 1941 y, posteriormente, con CMKT Radio Circuito, inaugurada en 1953, antecedente directo de la actual Radio Victoria, emisora que durante 73 años ha acompañado el acontecer informativo, cultural y social de la provincia.
El 21 de octubre de 1930 es una fecha de referencia para la historia local. Fue el momento en que Las Tunas encontró una nueva forma de comunicarse consigo misma y comenzó a construir una identidad sonora que, con el paso de las décadas, se convertiría en parte inseparable de la memoria y la cultura del territorio.
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