Opinión

El Silencio es Oro: La nueva frontera de la ciberseguridad personal

El Silencio es Oro: La nueva frontera de la ciberseguridad personal
Foto tomada de Internet.

Las Tunas.-En un mundo donde la conectividad es constante, nuestra privacidad es el botín más codiciado por los ciberestafadores. Ya no se trata solo de correos electrónicos con ortografía dudosa, hoy la estafa viaja en el bolsillo, bajo el disfraz de una llamada perdida a las tres de la tarde o un SMS urgente que alerta sobre una supuesta irregularidad bancaria.

La sofisticación de estas tácticas conocidas como estafas de voz y estafas por SMS radica en su capacidad para explotar nuestra curiosidad o nuestro sentido de la urgencia. El atacante no busca una vulnerabilidad en un sistema informático complejo, busca una grieta en el ser humano.

Recientemente, ha cobrado fuerza una modalidad donde los delincuentes suplantan la identidad de familiares para vaciar cuentas a través de Transfermóvil.

En el caso de los envíos de combos, utilizan llamadas a teléfonos fijos para proyectar una falsa formalidad y aseguran que el envío ya se pagó pero requiere una confirmación mediante una simulación de transferencia. Para ello, proporcionan un número de tarjeta y un supuesto código de confirmación que en realidad es una trampa.

Otra variante utiliza el pretexto del combustible, donde el estafador alega dificultades logísticas para entregar el paquete y condiciona la entrega al pago de un servicio especial o a la realización de la misma operación engañosa del código en Transfermóvil.

Frente a esta marea de engaños, la defensa más efectiva es la más simple: la desconfianza proactiva. No se trata de una vida en el aislamiento, sino de filtros digitales que actúen como un escudo, la premisa es clara: si el remitente no figura en tu agenda y no solicitaste la comunicación, el riesgo es real.

Para un tránsito seguro por este entorno digital, es vital adoptar un protocolo de respuesta inmediata ante lo desconocido, si hay intentos de contacto mediante llamadas o SMS desde números extraños, hay que protegerse mediante éstas tres reglas de oro. No contestar, si confirmamos que la línea tiene actividad, damos luz verde a los estafadores para más insistencia, no podemos devolver las llamadas, muchas de estas llamadas tienen origen en números con tarificación especial o son el primer paso de un engaño de ingeniería social, si el asunto es de importancia, habrá un mensaje o un contacto por canales oficiales.

Por último no podemos compartir, pues nuestra información personal es moneda de cambio, ninguna entidad legítima solicita datos sensibles a través de un mensaje de texto o una llamada sin previo aviso.

Es fundamental desconfiar de cualquier solicitud de códigos, verificar siempre con la familia antes de proceder y no dejarse intimidar por la sensación de urgencia que intentan imponer, se debe tener especial cuidado con los adultos mayores, quienes constituyen el blanco más vulnerable para este tipo de delitos.

La seguridad digital empieza con un segundo de reflexión antes de un clic o una respuesta, en la era de la información, el silencio ante lo desconocido no es descortesía, es autodefensa.

/lrc/

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