Las Tunas.- Detrás de cada llamada atendida en el Centro de Atención Telefónica (CAT) de Las Tunas, hay historias que no siempre se escuchan a través del auricular.
Una de esas voces pertenece a Ana Margarita Gutiérrez Carbonell, ejecutiva de ETECSA desde 2019, quien ha convertido la paciencia y la vocación de servicio en el motor de su vida, tanto profesional como personal.
Este Día de las Madres, esta mujer nos acerca a la rutina que equilibra jornadas de 12 horas con el reto de criar a tres hijos en un contexto desafiante.
Para Ana Margarita, el CAT no es solo un puesto de trabajo, sino una «escuela de vida». Asegura que atender al público le brinda herramientas invaluables para su hogar.
«El atender al público te enseña a escuchar no solo lo que dicen, sino lo que sienten. En casa con tres hijos es fundamental, tanto para un cliente como para un hijo, lo más importante es sentirse comprendido y recibir una respuesta con amabilidad», afirma con la serenidad de quien domina el arte de la comunicación.
Ser madre de tres, esposa e hija de padres mayores, mientras se cumple con un rol profesional que exige preparación constante ante los cambios tecnológicos, no es tarea sencilla. A esto se suma la compleja contingencia energética que atraviesa el país.
Sin embargo, Ana Margarita encuentra en el sistema de turnos una oportunidad:
«El trabajo por turnos me permite dedicarles más tiempo. Tienen actividades en la escuela, turnos médicos, y eso lo hago en los francos. Si no, tengo la posibilidad de cambiar el turno y así cumplo con ambas responsabilidades».
Además, destaca el apoyo de la administración de su centro y el de su esposo, padres y hermana, que siempre la respaldan, lo cual es un factor clave para sostener su ritmo de vida.
Más allá del cansancio, hay un mensaje poderoso que Ana Margarita transmite a sus hijos cada vez que viste su uniforme de ETECSA.
«Cada día les enseño a mis hijos que las metas se alcanzan con esfuerzo y responsabilidad, entienden que su madre sale de casa para ayudar a las personas a mantenerse comunicadas».
Ese orgullo familiar es el combustible que me impulsa a seguir adelante cada día» .
Al preguntarle sobre sus deseos para este segundo domingo de mayo, Ana Margarita es rotunda: el bienestar de los suyos está por encima de todo.
«Los hijos son el mayor regalo de Dios, más allá de cualquier regalo material, el abrazo de mis tres hijos y verlos sanos y felices es lo más grande. Después de tantas horas de llamadas, su ‘te amo, mamá’ es el único sonido que realmente necesito escuchar».
En la voz de Ana Margarita Gutiérrez Carbonell se resume la esencia de la madre trabajadora cubana: una profesional que conecta al mundo, pero que mantiene su conexión más fuerte y vital en el calor de su hogar.
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