Las Tunas.- Existen mujeres que denotan no solo desde las labores asistenciales sino como líderes para cualquier proceso, entre ellas la doctora María Cristina Cisneros Vázquez, quien por más de cinco años dirigió el Hospital Provincial Pediátrico Mártires de Las Tunas.
Su inserción en los estudios de Medicina coincidió con la apertura en el año 1984 de la Facultad de Ciencias Médicas Zoilo Marinello de esta provincia, fundado por el Comandante José Ramón Machado Ventura.
Motivada por su vocación de servicio y su interés a favor de las labores asistenciales realizó su servicio social en las Fuerzas Armadas como jefa de Servicios Médicos en el Estado Mayor Provincial, así recuerda la doctora María Cristina, el inicio de su etapa laboral.
“Realicé mi primera especialidad en Medicina Familiar y pasado 10 meses comencé la segunda en Oftalmología. En mi carrera de Medicina me gustó mucho la Ginecobstetricia, lo clínico de la Ginecología, pero no así lo quirúrgico pues tenía temor.
“Por cuestiones del destino me incliné por la cirugía del ojo, con la influencia de algunas compañeras que ya eran oftalmólogas, así hice la especialidad en el Hospital Provincial Doctor Ernesto Guevara con excelentes profesores, de esos que hacen que te enamores de la profesión.
“Así en el año 2000 obtuve mi título en Oftalmología y en el 2005, cumplí misión en Venezuela asumiendo la tarea de jefa de servicio. Por esa época también me convocaron para diseñar lo que iba a ser el centro oftalmológico junto a un grupo de especialistas del territorio”, detalló en su diálogo la galena.
Luego de esa experiencia participó en el Congreso Internacional de Oftalmología unido a otros galenos para hacer lo que posteriormente se identificó con la misión Milagro en La Habana, con pacientes venezolanos y caribeños que se sumaron a este programa.
Su amplia labor le permitió asistir a otros importantes espacios científicos por esa fecha «tuve la oportunidad de participar en cónclaves en Brasil, en congresos de Alaccsa, en el Cono Sur, Argentina, y ya en el 2007 me asignaron una misión en la República de Panamá».
Tras retornar, tres años después, asumí otra vez la jefatura del Centro Oftalmológico inaugurado en el 2008. Siempre fue así, salía de misión, venía y ocupaba nuevamente la labor en la institución con disposición física de dos niveles, distribuido en la unidad quirúrgica, las consultas y las especialidades
“Ya en el 2013 cumplo misión durante seis años en Ecuador. Primero como directora, luego como cirujana y oftalmóloga del Centro Solidaridad Machala-Cuba. A los tres años de estar allí, pasamos a la coordinación nacional, sin descuidar el Centro Eloy Alfaro en el cual laboraba como cirujana, porque tenía además la responsabilidad de la coordinación nacional del convenio de Oftalmología en el país.
“Esa experiencia consolidó mi labor como dirigente porque me enseñó muchas cosas, concluyendo a finales del 2018 después de seis años satisfactorios.
“Tras un calendario comienzo a laborar otra vez aquí en el territorio hasta que en el 2020 la doctora Viviana Rodríguez, por esa fecha directora general de Salud, me solicita asumir la dirección de asistencia médica lo que era atención médica», comenta esta reconocida profesional.
En momentos personales la doctora María Cristina se preguntaba cómo había cambiado una catarata, su perfil de formación, por la atención médica, un trabajo que considera altamente complejo pero que la constancia le permitió obtener buenos resultados en los indicadores en la provincia.
“Con gran satisfacción concluí esa responsabilidad para redirigir mi quehacer al Hospital Pediátrico, una propuesta que sentí la necesidad de consultar a mi familia y que resultó, más allá de un motivo personal un desafío familiar».
Comenta que en octubre de 2020 comienza otro momento de su vida profesional, ahora desde la máxima responsabilidad en esa institución, en la cual solo había rotado durante su formación y en la residencia de Medicina Familiar.
“En la etapa inicial sin dudas fue difícil y desconocida debido a que siempre estuve vinculada al Hospital Guevara. Me enamoré por aquella sensibilidad que tiene la Pediatría, en la cual tienes que ver al niño, pero también a la madre, al padre, al acompañante, en ocasiones a toda la familia por lo que genera un niño enfermo.
“Me identifiqué en el empeño de mejorar todo, principalmente ante el daño estructural del hospital y desde lo asistencial para transformar la calidad de la atención y los indicadores, de hacer una sola familia y unir a todos los administrativos en nuevas tareas.
Así fueron sus días en los últimos cinco años y medio, hoy siente esa pertenencia mientras colabora con el relevo de la nueva dirección del centro de salud, “llegaba bien temprano, me iba tarde, en horas de la madrugada hacía recorrido por el hospital, no había sábado ni domingo.
“Llegue al Pediátrico en plena COVID, una etapa que en un principio los pacientes recibían la atención en el hospital de la provincia de Holguín, pero por la complejidad tuvimos que asumir la pandemia, reorganizar los servicios, buscar recursos… pero siempre con el apoyo de los dirigentes administrativos y los trabajadores.
“Fue esa una época fuerte, se ingresaban casos fuera de la COVID, incluso la organización de la actividad quirúrgica de urgencia incluidos pacientes afectados por el coronavirus y sin dejar de cumplir con el personal médico para que fueran a otros países a ayudar ante la pandemia.
“Se reorganizó además la terapia intensiva para los enfermos graves de COVID, todo se hizo con la mejor satisfacción y con resultados satisfactorios», destaca esta tunera con presencia imponente, a quien podías encontrar con la prestancia y agilidad de quien nunca se cansa en su desandar por los pasillos del Pediátrico priorizando procesos, ofreciendo soluciones a galenos y familias, e implementando alternativas para una mayor resolutividad.
“El otro gran reto fue después de la COVID, como todos los sectores la Salud Pública se vio afectado por la migración interna y externa, disminuyendo el recurso humano, tanto en profesionales como en personal de servicio. En ocasiones sosteniendo los procesos con 200 trabajadores menos, pero con el estímulo, la atención, el buen trato y la unidad se superó el déficit”, explica mientras intenta resumir un período que hoy cierra un ciclo en su vida.
“Durante la última etapa avanzamos en las inversiones, así se transformó el área de medios diagnósticos, el cuerpo de guardia, la primera sala materno infantil con la oficina de atención. También se rehabilitó de forma general la sala de terapia intensiva, que en lo personal es mi orgullo.
“Esa obra tuvo siempre la intención de los médicos y del jefe de servicio en ese momento, Luis Enrique Rodríguez Pérez, y se logró una terapia intensiva de lujo con el apoyo de nuevos actores económicos.
Hoy dejo el hospital, pero casi está listo el cubículo de hemodiálisis faltando solo la instalación de la planta tratadora de agua donada a la entidad», explica de manera pausada para no perder ningún detalle de lo realizado allí.
“Además se trabajó en el banco de leche, esterilización, la unidad quirúrgica, áreas vitales como los departamentos de economía, recursos humanos, enfermería, y otros locales de la administración. En este período se concluyeron los baños de la sala de respiratorio, el cubículo de fibroquísticos para el aislamiento y las condiciones específicas de estos pacientes.
Refiere la galena que en los últimos años enfrentó el déficit de insumos y recursos, y de una lista de espera de casi 800 pacientes, mientras le queda la satisfacción de sostener en medio de esa compleja situación la mortalidad en el menor de un año en cero durante 23 meses en tiempos difíciles, valorando mucho más la especialidad.
“El que llega y pasa un tiempo en el Pediátrico se enamora, creo que luego de cinco años concluir con el deber cumplido es la mayor satisfacción que tengo, ahora asumiré otra responsabilidad como médico, y donde pueda aportar y brindar mis conocimientos estaré dispuesta a hacerlo porque queda ese sentido de pertenencia.
“Tras estos años de entrega y sacrificios solo me quedó por alcanzar la transformación en la entrada del identificativo del Hospital, con el monumento a los Mártires de Las Tunas.
En cambio me queda la satisfacción en el período del recibimiento del presidente de la República, del Comandante José Ramón Machado Ventura y de la presidenta de la Organización de Pioneros José Martí, entre otras personalidades”, precisó mientras al concluir su conversación deja una frase que por delante continuará su legado en el sector…”nos formamos con el pensamiento de que los médicos no nos destinaron para el descanso”.
Hoy día su espíritu de esfuerzos se encamina a otro desafío mayor junto a la familia. Esta especialista tunera ha convertido su vida en un apostalado como directiva. Su historia es, sin dudas, motivo de orgullo para salud pública en Las Tunas.
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