Las Tunas.- El día 25 de cada mes, el mundo se viste de naranja para denunciar la violencia que sufren las mujeres y las niñas, una fecha busca sensibilizar a la sociedad y movilizar acciones concretas para proteger a las víctimas a nivel global.
El color naranja simboliza un futuro brillante y libre de abusos para todas las personas por igual.
Esta iniciativa nace de la Campaña ÚNETE, la cual inició el Secretario General de las Naciones Unidas en 2008 y su fin principal es la creación de conciencia para prevenir y eliminar cualquier forma de maltrato.
Gracias a este movimiento, gobiernos e instituciones de todo el planeta revisan sus compromisos en favor de la igualdad.
En Cuba, el escenario legal actual cuenta con varias legislaciones que se complementan entre sí, las que permiten advertir y juzgar la violencia de género e intrafamiliar en la sociedad contemporánea.
El marco legal busca responder a las diferentes manifestaciones de abuso que ocurren en la vida cotidiana de la isla.
Dentro de este catálogo jurídico destaca el Programa de Adelanto de la Mujer y la Estrategia integral de prevención, ambos de 2021, a las que se suman el Código de Procesos, la Ley de Proceso Penal y el Código Penal. El Código de las Familias, aprobado en 2022, cierra este círculo de protección legal para la ciudadanía.
El Sistema de Tribunales participa de forma activa en este movimiento a través de acciones institucionales, entre las que sobresale la creación de un Comité de Género y una estrategia específica. Estos mecanismos aseguran que la perspectiva de género se incorpore de forma real en la impartición de justicia.
El Día Naranja invita a una reflexión profunda sobre nuestras conductas sociales.
Es necesario que la sociedad deje de legitimar la violencia como una forma de convivencia, por lo que debemos agudizar la atención ante cualquier abuso y evitar la indiferencia frente a los conflictos que afectan a las mujeres y niñas.
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