Las Tunas.- Mientras el deporte cubano intenta encontrar su pulso en medio de un contexto energético complejo, donde las limitaciones de combustible marcan la pauta, nuestra provincia se niega a bajar los brazos.
Las dinámicas han cambiado, pero los ciclistas tuneros quieren emular sus resultados en 2025 cuando Las Tunas se convirtió en la disciplina individual más destacada.
Los premios en la edición 61 de los Juegos Escolares Nacionales los llevaron hasta el primer lugar en la rama femenina y segundo puesto en la masculina, colocando a esta tierra oriental en la cima del podio nacional.
En la actualidad, nuestros pedalistas enfrentan la dura realidad de un deporte que necesita recorrer kilómetros, pero se topa con la falta de combustible y lejos de rendirse, entrenadores y atletas han convertido la necesidad en una búsqueda constante de nuevas soluciones.
En un improvisado circuito en la pista de motocross, el grupo busca alternativas. La joven Saray Velázquez Parra, oro en velocidad por equipos y persecución individual (2 km); plata en 500 metros contrarreloj y bronce en el ómnium, explica con sencillez la nueva rutina.
«Algunos días hacemos físico, otros días salimos a la carretera y hacemos kilómetros, y así sucesivamente». Cuando no hay competencias a la vista, la motivación surge del colectivo. «A veces hacemos nuestras carreras entre el grupo, otras nos mandan a correr, pero siempre estamos haciendo algo».
Elianis Puerto Velázquez, de apenas 15 años y medallista de plata en la ruta individual (70 km), detalla la disciplina que mantienen.
«Nosotros tenemos una rutina, todos los días vamos a entrenar, depende el kilometraje que tengamos que hacer. El profe a veces nos acompaña en un circuito. También hacemos la circulación completa que es de aproximadamente diez o más kilómetros, de ahí al terminar el entrenamiento regresamos al taller, descansamos y limpiamos las bicicletas».
Eliannis Ugarte Reyes, otro de los talentos de 14 años que brilló con oro en velocidad por equipo y en el keirin, más una plata en velocidad individual, es consciente del desafío que tienen de mantener el nivel. «Nuestro principal reto es mantener la forma física porque por la escasez del combustible nos dificulta las bases de entrenamiento en otras provincias y tenemos que mantenernos aquí en nuestra provincia, hacer circuitos entre nosotros para mantener nuestro nivel, y a la espera de que se pueda presentar alguna competencia».
El artífice de esta resistencia es el entrenador Ramón Acosta. Su estrategia va más allá de lo físico; busca mantener el espíritu intacto.
«Primeramente mantenemos los entrenamientos internos, de manera que no se detenga nuestra actividad. Queremos que se sientan lo más motivados posible», confiesa Acosta.
La logística es un malabarismo diario. El día comienza con la prioridad escolar, pero la tarde es para pedalear.
«En este momento la prioridad es el docente, como todo el mundo sabe, pero después de las clases, almuerzan los niños, descansamos hasta las tres de la tarde en nuestro local y salimos a entrenar», explica.
Cuando el combustible falta, la inventiva suple el motor de apoyo.
«Para nadie es un secreto que la situación del crudo está un poco difícil. ¿Qué hacemos? Nos vamos para la circunvalación, allí hacemos circuitos de cinco, diez y 15 kilómetros y con la ayuda de algunos radios que tenemos actualmente nos comunicamos entre los entrenadores para mantener el control y la exigencia. Sabemos la situación que tenemos actualmente, no somos ajenos a nada de eso», sentencia.
Al preguntarle si estaría dispuesto a volver a montarse en una bicicleta su respuesta es tajante y refleja la esencia del deportista cubano, «Cuando toca, toca».
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