A la cotidianidad del Periódico 26, de Las Tunas, se ha sumado una presencia nueva. Con la tinta fresca en el currículum, Leanet Escalona Ojeda pretende ir más allá del texto, cazar instantes y desprender de sí relatos donde palabra e imagen se entrelacen en un diálogo íntimo.
“Crecí y me fui dando cuenta de las historias que me rodeaban y necesitaban ser contadas. Sentía a veces la curiosidad de investigar, entender por qué razón sucedían las cosas y entonces entendí que el periodismo era el camino correcto para mí.
“Siempre me gustó la fotografía, desde niña. Agradezco a mi carrera y a la profesión que hoy en día tengo por abrirme las puertas para aprender un poco más sobre ese mundo. En un futuro sí sueño con ser fotógrafa y reflejar a través del lente muchas historias de vida que no se logran contar con palabras y merecen ser reconocidas”.
Ella entiende que su labor la ubica frente a frente con lo humano, con esa materia prima que son las realidades ajenas para llenar hojas en blanco. Y, precisamente, su mayor preocupación no es la primicia, sino la integridad e inmediatez del texto.
“Soy una persona que trata de cumplir con lo que le toca. Soy respetuosa con el trabajo y una de las preocupaciones que siempre he tenido es llegar con la información incompleta o a destiempo; pero creo que es justo eso un impulso muchas veces para buscar soluciones creativas, sobreponerme a las dificultades”.
Leanet prefiere los testimonios, esas narrativas envueltas en rutina donde el desafío consiste en descifrar la melodía que habita en cada pecho. Su método, aún por consolidar tras apenas cinco meses de ejercer el periodismo, constituye un acto de entrega: perderse en la profundidad del entrevistado para, desde allí, emerger con una escritura lo más real posible.
“La mayor recompensa ha sido llegar a esas personas que han dedicado gran parte de sus años a una profesión. Tal es el caso de los educadores de distintos tiempos de enseñanza. Ese reconocimiento, aunque pequeño, me hace sentir que el periodismo no es sólo contar la noticia, es también adentrarse en las personas. Cuando te hacen llegar un mensajito agradeciendo lo lindo que ha quedado tu trabajo, da una alegría inmensa.
“A mí como joven me gusta divertirme. Al mismo tiempo soy esa periodista que busca información, quiere ser útil y quizás eso me hace más consciente de la realidad que luego intento reflejar en mis trabajos. También estoy dispuesta a hacer lo necesario, mientras sea por el bien”.
El periódico provincial, lejos de ser una simple escala para esta muchacha, se revela como su taller, el sitio donde afila el instrumento para posteriores instantáneas: la mirada atenta, paciente y respetuosa hacia su entorno. Por ahora, seguiremos leyendo sus textos; pero con la certeza de que detrás de cada palabra corre su sueño sujeto a un obturador.
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