Las Tunas.- Entre los más complejos retos que enfrenta el gobierno cubano está garantizar la alimentación de sus habitantes, especialmente con recursos propios, producidos en el territorio nacional y que satisfagan las necesidades nutricionales de la población.
Esa es la esencia del Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, que propone la organización de sistemas alimentarios locales y sostenibles, los cuales deben conducir al autoabastecimiento municipal en un primer momento, y luego al de la provincia y el país.
A simple vista, es evidente que las circunstancias actuales distan mucho de la meta. Y que la concreción de los planes no llegará por sí sola, a partir de buenos deseos, de necesidades y de la obligación pactada de los tenentes de tierra y dirigentes de la actividad agropecuaria.
Para alcanzar la soberanía alimentaria, esa que nos hace más fuerte en los planos político, económico y social, hace falta más voluntad, más sentimientos, más honor y, sobre todo, más trabajo coherente para encausar la ganadería y los cultivos varios.
Que los suelos no son buenos es una realidad. Que son muy pocas las áreas con riego y que acá es muy bajo el promedio de precipitaciones, es otra verdad. También, que faltan fertilizantes, que el precio de los insumos anda por las nubes y que no se puede importar semillas de varios renglones.
Pero, aunque en estas tierras no se den algunas plantaciones, son ideales para sembrar yuca y otras viandas; hay zonas bajas, buenas para el cultivo de arroz; crecen bien los frutales permanentes y temporales y hay posibilidades reales de extender los programas de coco y café en el llano.
En los ocho municipios crecen fácilmente la soya, el girasol, el millo, los pastos mejorados y otras plantas proteicas y forrajeras que constituyen un excelente alimento animal, lo que redundaría en mayores entregas de carne vacuna y porcina, leche y huevos.
Y está la Universidad de Las Tunas, con sus expertos, que capacitan a los productores e introducen nuevas técnicas para la producción de alimentos a partir de especies mejoradas, con cultivares que se adaptan bien a las condiciones de sequía y animales rísticos, como los cerdos de capa oscura.
Experiencias sobran; en todos los lugares. Generalizarlas es un imperativo que no puede esperar, ante tantas otras urgencias cotidianas y sin depender de recursos externos, aquí es posible garantizar una alimentación suficiente y saludable a todos los tuneros.
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