Debaten en el Jardín Botánico de Las Tunas sobre conservación de la biodiversidad
Para Álvaro Fernández Ricardo salvar la acacia es un proyecto de superación profesional que incluye a la familia. (FOTO/De la autora)
Ciencia y Técnica

Para que Las Tunas no pierda su Acacia roigii

Las Tunas.- La Acacia roigii (Ar), es un árbol que fue declarado extinto en Cuba y redescubierta a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, exclusivamente al norte de la provincia de Las Tunas.

En el área protegida Bahía de Malagueta perteneciente al municipio de Puerto Padre, se localizó el único relicto de este árbol leguminoso de hojas muy pequeñas.

Tiene además suficientes espinas como para frustrar todos los intentos de los depredadores por alcanzar los nidos de aves asentados en sus ramas.

Salvar la Acacia, pasó a ser ineludible y de ello se hizo cargo hace casi cuatro años el joven licenciado en biología Álvaro Fernández Ricardo.

En la sede de la Iniciativa Planta de La Habana, le propusieron la idea que desde el primer instante lo sedujo completamente y así nació su proyecto de Maestría sobre conservación de plantas.

“La sugerencia me la hizo en el 2016 Raúl Verdecia Pérez, biólogo del jardín botánico de Las Tunas. Fue él quien reencontró la planta en peligro crítico de extinción y desde entonces protegerla es la principal razón de mi vida profesional”.

Imposible separar esta de la personal, rectificó cuando nos dijo que entre sus mayores colaboradores están sus mellizas de 8 años de edad, Annalie y Ana Laura.

“Puedo asegurarte que son muy conocedoras de la Acacia de tanto lidiar con ellas, lo mismo colectando las semillas, que clasificándolas o en la limpia y la siembra”.

También están los pobladores de las comunidades de Marchan, la Jíbara y varios carpinteros del poblado de Vázquez que un buen día se fueron hasta Bahía de Malagueta con él a sembrar las primeras posturas logradas en los viveros de su casa y el tecnificado del área protegida, y están pidiendo volver.

“Así logramos triplicarla, solo habían 217 plantas y ya  crecen en el lugar más de mil 180. Ello asegura que en los próximos cien años todavía existan, o sea alargamos la viabilidad de la población aunque no se haya realizado reclutamiento de nuevos individuos en el medio”.

Nos comenta que lo principal para que declinara su población fue la pérdida del hábitat. “Bosques enteros pasaron a ser tierras agrícolas y la explotación forestal muy intensa”.

Ello disminuyó en tal magnitud la planta que en los registros sobre la nueva flora de Cuba, la Ar se declara extinta y dice que si se encuentra todavía debe ser protegida.

Gracias a la labor de muchos con Álvaro al frente, hoy se conoce todo el ciclo biológico y la estructura poblacional de este ejemplar casi exclusivo de la flora tunera, para prever, en buena medida, lo que puede ocurrir con la especie a largo plazo y poder conservarla.

Lo primero para aumentar el número de individuos fue quitar las presiones con un proceso completo de protección al medio en lo que trabajaron especialistas de conjunto con operarios para la conservación.

Antiguamente sus plantaciones se extendían por los tres municipios del norte de Las Tunas, hoy en Cuba solamente se ha localizado Acacia in situ en Puerto Padre y en Antilla, en la provincia de Holguín, hay un reducido grupo que no llega a cien plantas.

Ex situ existe una colección de conservación en el jardín botánico de Las Tunas con germoplasmas traídos de Bahía de Malagueta.

Con estas se tienen garantías para contrarrestar pérdidas por incendios forestales u otros fenómenos y para hacer estudios fenológicos cuando ocurren proceso biológicos de las plantas como floración y fructificación para recoger semillas y hacer reforzamiento poblacional.

“La aspiración suprema es reintroducirla en todos los aríales donde  estuvo antes pero para ello hay que eliminar las causas que ocasionaron su desaparición, algo difícil pero no imposible. Haremos todo cuanto esté a nuestro alcance por lograrlo”.

Febrero es el mes en el que comienza a florecer la planta, proceso que llega hasta abril aunque se han recogido frutos en el mes de agosto.

Entonces pronto Álvaro y todos cuantos forman parte de su proyecto de conservación estarán otra vez recogiendo y plantando semillas para que Las Tunas y Cuba no pierdan su Acacia roigii.

/nre/

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