Hay figuras que se imponen por sus ideas, otras por su voz. Fidel Castro lo hacía por ambas y por algo más, su carisma, por ese magnetismo que convertía cada palabra en un acto, cada gesto en símbolo, y cada silencio en mensaje.
Historia
En los anales de la historia revolucionaria del siglo XX, la figura del comandante Ernesto "Che" Guevara se alza como un ícono de la lucha armada. Sin embargo, una faceta menos divulgada de su vida, pero crucial para entender sus últimos años, se desarrolló lejos de América Latina, en el suelo incandescente y lleno de promesas del África postcolonial.
Era 16 de octubre de 1953, y en Santiago de Cuba no se respiraba justicia, sino tensión. En la Sala del Pleno de la Audiencia de Oriente, se celebraba el juicio contra los jóvenes que habían asaltado el cuartel Moncada el 26 de julio.
El mes de octubre de 1868 constituye un momento fundacional en la historia de Cuba, cuando la conspiración independentista se transformó en insurrección armada.
El 157 aniversario del inicio de las guerras de independencia del pueblo cubano contra el colonialismo español fue recordado en Las Tunas con un acto político cultural en el parque Maceo de la capital provincial.
Hay heridas a la dignidad, al decoro y la soberanía de un pueblo que nunca sanan, al contrario el rechazo y repudio que ellas causan sirven de inspiración a continuar librando batallas contra los males que las provocan.
Corría el octavo año de la guerra y si bien ya para entonces eran irreparables los errores estratégicos y los elementos de regionalismo y desunión, que junto a otros factores dieron al traste de ella, aún el empuje mambí causaba fuertes estragos al enemigo.
Que estos sucesos sirvan de motivación para vencer las actuales abversidades y la guerra que a pensamiento hoy se nos hace, así se ratificó durante la celebración del aniversario 157 de la histórica reunión de San Miguel del Rompe.
Ningín lugar de la geografía tunera alberga tanto simbolismo como aquel que fue testigo de un encuentro que reunió a los padres fundadores de la nación, aquellos que decidieron que la independencia era la ínica solución a los males de entonces.
Con la victoria en la Batalla del Jigue escenificada entre el 11 y 21 de julio de 1958 comenzaba el Ejército Rebelde la contraofensiva después de varios meses de resistir el empuje de las tropas batistianas en plena Sierra Maestra.