Las Tunas

Una fuente de energía para la tercera edad

Una fuente de energía para la tercera edad
Círculo de abuelos Vilma Espín (Tiempo21 Fotos de la autora)

Las Tunas.- El círculo de abuelos Vilma Espín funciona en esta ciudad capital los lunes, miércoles y viernes, próximo a la popularmente conocida algarroba de la calle Menocal, en el reparto Aurora, hasta donde van no solo habitantes cercanos.

Jorge Hidalgo Concepción llevaba días sin asistir, mientras necesitó reposo, y al regreso recibió el saludo cálido del grupo en el cual es de los de mayor tiempo de permanencia y en el que veces presta servicios de reparación de equipos para la cocción de alimentos.

«Yo estaba al irme porque ya esto no es un círculo de abuelos, es de abuelas -comentó jocoso Jorge.  La participación ha ido creciendo, aunque no con los compañeros, porque los hombres de tercera, cuarta y quinta edad no quieren venir, se sienten jóvenes».

Junto a él suele permanecer Edil, quien recientemente arribó a los 90 años de edad. Apenas un día después de su celebración, recibió el cariño de sus compañeros, que le cantaron las felicitaciones. Ese ambiente afectuoso, unido al seguimiento constante de la profesora, hace más agradable su estancia en el grupo, pese a los desafíos propios de la edad.

Después de un tiempo como jubilada-reincorporada se unió Marina López, y asegura que le ha ido muy bien; mientras Carmen Martínez retornó hace poco porque estuvo enferma, pero aprovecha este espacio para su salud y bienestar.

María Cristina Pérez Silva relató qué tuvo el Chikungunya, del cual quedó devastada; casi no podía mover las manos ni los pies, pero cuando llegó al colectivo la recibieron con mucha alegría.

Tiene en Ramona a una compañera que ha sido una fuente de energía, «en ella me apoyo para hacer mejor los ejercicios, ya llevo tres meses y mi organismo ha cambiado totalmente. El círculo de abuelos significa para mí una alegría, la vida misma; me ha enseñado a compartir, no es lo mismo estar sola en la casa, que conversar y reírse con otras personas».

Para la profesora Martha Rodríguez Gutiérrez ¿cómo es trabajar con ellos?

«Le damos calidad de vida a esas personas con quienes adquirimos más conocimientos en nuestra labor; me siento agradecida al ver sus logros con los ejercicios, según las posibilidades por su edad y padecimientos. Te enamoras más de tu trabajo porque sabes que los estás ayudando a salir adelante a pesar de sus patologías.

“Hace 20 años atiendo al adulto mayor en el “Aurora”; me siento muy feliz porque nunca me han abandonado ni yo a ellos, siempre saco mi extra para atenderlos, son el número uno entre mis tareas».

¿Qué opinan los abuelos?

A la profesora la caracterizan como muy preocupada por todo. Aunque cuida a una hermana con discapacidad; trata de ayudar y tener cerca a quienes no pueden hacer todos los ejercicios.

También elogian su manera de relacionarse con los adultos mayores. Dicen que los estimula a mantenerse activos, siempre llega puntual y jamás falta a sus responsabilidades. “Eso va en beneficio de todos nosotros, porque realmente necesitamos el ejercicio”, comentan agradecidos.

Los integrantes del grupo no escatiman elogios hacia la profesora. Resaltan su trato familiar, su sensibilidad y la dedicación con que acompaña a cada uno, incluso visitándolos en sus hogares. «Es maravillosa, tiene una paciencia infinita con nosotros y siempre está atenta a nuestra salud, pendiente de la presión, el pulso y cualquier otro detalle”.

/abl/

Deja un comentario