Por Esther De la Cruz Castillejo
Las Tunas.- El 9 de mayo de 1920, a la una de la tarde, nació la quinta hija de un sólido matrimonio en el oriente de Cuba. Se llamó Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley y cuentan, quienes sí la conocieron, que llegó a ser Comandante entre los Comandantes sin perder la dulzura del monte y la fuerza del que sabe renacer.
Celia fundó las células del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en la zona de la Costa, tenía el don de aglutinar como pocos y aseguran que una mañana de enero de 1956 el mismísimo Frank País tocó su puerta para conocerla; y que allí, bajo la mata de mango del patio de su casa recibió la orientación de alistar lo necesario para el desembarco de Fidel.
Es muy conocido su trabajo en el primer frente guerrillero y también su trabajo descomunal en la Cuba revolucionaria, conquistando espacios para todos. Una niña nacida hace más de un siglo, entre la dulzura y el fuego.
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