Las Tunas.- En el mes de mayo no solo crecen las flores y las hierbas porque las lluvias son más frecuentes en esta etapa del año. También se multiplican los sentimientos que nos hacen humanos y nos recuerdan que la vida es una oportunidad, efímera para los optimistas; pero, regalo al fin.
Aprovechar estos 31 días para hacer el bien es la posibilidad de sentirse a gusto con uno mismo, de apoyar a otros con acciones o recursos y de reconocer a diferentes sectores de la sociedad, que dan servicios, seguridad, salud o amor a manos llenas.
Es que mayo es un mes de celebraciones, de jornadas en las que afloran las emociones y que nos unen como familias, amigos, compañeros de profesión o cubanos y que van desde la multitudinaria fiesta de los trabajadores en las calles y plazas hasta el elogio oportuno a los que dan un alto al hábito de fumar.
Entre esos momentos está el afecto y la gratitud a las madres; la complicidad entre hermanos para regalarles un lindo día, el secreteo de los nietos para que los regalos sean una sorpresa, el kake contratado desde hace mucho o el dulce casero que también se esconde.
Lamentablemente muchos no tienen vivas a las suyas y ni una vela ni un ramo de flores en el cementerio calmarán la tristeza. Pero, es parte de la vida y el paso del tiempo indica que hay que sobreponerse por los que vienen detrás, los mismos que harán del día 10 un domingo diferente.
También mayo reconoce a los enfermeros, personas valiosas que acompañan en los padecimientos y la recuperación, calman dolores, limpian heridas del cuerpo y del alma, vacunan y suturan, visitan, aconsejan, previenen y siempre están presentes para sus pacientes.
Hay espacio para celebrar a la familia en su día internacional, al campista que hemos sido todos cuando se trata de disfrutar las playas y los ríos y a los campesinos, que siguen unos esquemas tradicionales y rompen otros para producir alimentos a pesar de todas las carencias.
Y está el homenaje al más universal de los cubanos, al hombre José Martí Pérez convertido en Héroe Nacional; al que apenas cabalgó por la vida y mereció respeto eterno de todas las generaciones y al que dejó para el futuro frases de significado enorme como que “La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor”.
/abl/