Renael González: soy el hombre, vengo de todos y voy a todos. (TIEMPO21 FOTO /MiguelDN)
Renael González: soy el hombre, vengo de todos y voy a todos. (TIEMPO21 FOTO /MiguelDN)
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Renael González: soy el hombre, vengo de todos y voy a todos

Encontrarlo resulta fácil y más cuando la invitación viene con tan solo su mirada que es motivo de inspiración para mostrar bondad y cultura en este hombre que subyace entre versos octosilábicos. Renael González pasa y se abriga con el lirismo conmovedor de la poesía.

Todo tiene alto valor poético para este escritor, que incita y no impone trabas, vive noches y días, vuela, transpira, y sobre todo admira la belleza humana. Su mayor gozo es la creación escritural de las variantes métricas para mostrar las más disimiles inquietudes espirituales.

Tu mirada resulta una de las décimas más conocidas de Renael González, resulta inspiradora y vuelve a ella para dejar en hojas sueltas su obra ahora desde otros motivos que van más allá de los temas relacionados con la naturaleza, la familia, la infancia, las costumbres, como bien refiere el escritorio de Tu ausencia, la décima emana desde cualquier tema.

Tu mirada
«¿Tu mirada? Tu mirada /es el más perfecto modo /de decirlo todo, todo, /aunque no hayas dicho nada./ ¿Qué magia tienes guardada, /qué poder bello y profundo? /Tu mirada de un segundo/ me siembra un año de antojos/ y cuando cierras tus ojos/ se queda sin luz el mundo».

Acostumbrado a la expresión viva de la décima, comparte su infancia mientras llena sus ojos de nostalgia por la sabana de Calderón, un pequeño poblado que le entregó la vida y sirvió para que el mundo conociese de su existencia misma y del pueblo mágico de Los Alfonso, con sus misterios de la charca donde habitaban güijes según la leyenda popular.

Escuche declaraciones de Renael González. 

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Con el afán de no permanecer en un lugar por más de cinco años junto a su familia y emigró por varios asentamientos hasta radicar en La Aguada del Negro, una localidad que le inspiró a la creación de varios personajes pintorescos.

«Si en algo parezco guajiro con mucho honor, mi abuelo y luego mi padre tuvieron tierras, con un río y un palmar inmenso, un recuerdo especial de esa época es haber montado por vez primera en una avioneta con una hermana mía», son detalles que al hablar de su infancia no obvia en la conversación Renael.

«Me gradué como instructor de Artes Plásticas, trabajé en la casa de cultura de Puerto Padre, al mismo tiempo que seguía con la afición por la literatura». Así compartía sus días este conocido decimista que junto a otros escritores fundó el primer taller literario de la Villa Azul de Cuba, después del triunfo de la Revolución, bajo el nombre de Carlos Enriquez, en homenaje a ese importante creador.

«Siempre había leído pero cuando la décima tiene un atractivo que imanta, cuando te captura a ti. A mi poema Tu mirada le agradezco muchísimo, ha sido inspiración para mucho artistas».

Tiene herederos no solo en la décima también en las artes plásticas con la inclinación de sus nietos, orgullo para este amante de la familia que en su consideración «mejor no puede ser, tengo lo que tenía que tener.

«He tenido la suerte en la literatura de hacer lo que me gusta,  he logrado mucho, he podido escribir crónicas de costumbrismo, versos libres y sonetos, pero la décima siempre me atrapa nunca de forma consciente», confiesa este escritor puertopadrense en el que habitan los vuelos creativos de su «muchacha preferida» como la define en ocasiones.

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