Claroscuros de la escultura en Las Tunas
(ACN FOTO /Yaciel Peña de la Peña)
Cultura

Claroscuros de la escultura en Las Tunas

Las Tunas.- A Gabriel Ávila lo encontré en la galería-taller de escultura Rita Longa, donde amasa las figuras que su imaginación y la realidad le dictan, pero que no distan mucho de la capacidad interpretativa del menos entendido sobre la manifestación volumétrica.

Él es graduado de la Academia de Arte de la provincia de Holguín, y a una pregunta sobre lo que opina de esta ciudad como Capital de la escultura en Cuba, afirma que hacen falta más obras cercanas a lo cotidiano, sin tantos rebuscamientos, a veces simplistas, pero que no comunican nada al transeúnte y se distancian notablemente de lo asumido clásicamente como hermoso.

«Todo se basa en un constructivismo que no le veo el porqué, no le hallo ningún tipo de sentido, no está acorde a la época que se está viviendo, y emplazamientos en lugares inadecuados que contribuyen a su deterioro, como es el caso de las que están en la Plaza Cultural», comenta.

La plática, que habla también de las preocupaciones de otros jóvenes creadores de su generación, discurrió por la falta de oportunidades para quienes comienzan, ávidos de ocasiones para mostrar su estilo y asimismo competir con los que ya tienen un lugar consolidado, inamovible.

Claroscuros de la escultura en Las Tunas
Gabriel Ávila (TIEMPO21 FOTO /Migueldn)

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Otro de los noveles que trabajan desde la institución, este de formación empírica, se acercó y expresó su preocupación por el descuido de complejos y piezas monumentales que por mucho tiempo han identificado a esta ciudad.

Los sinsabores no son pocos después de más de cuatro décadas de orgullo por las emplazadas, sobre todo esas que reflejan las leyendas asociadas al surgimiento de Las Antillas y la Isla en específico, o las que vivifican al jinete sin cabeza que tras alguna tormenta vio el abuelo por la calles presagiando desgracias.

El movimiento escultórico, avanzada que debe mucho a Rita Longa y otros grandes del país que decidieron coincidir en Las Tunas, hoy tiene deudas visibles con sus convivientes.

Entre nuevas locaciones y las ediciones de la Bienal de Escultura, otras formas llegan al terruño; orgullosas se yerguen sobre plazas, bosques, a la entrada de instituciones o lugares comunes para los tuneros.

Así el número de las que necesitan atenciones se multiplica, sin olvidar la urgencia de cuidar mejor los destinos definitivos teniendo en cuenta el grado de exposición al ambiente o de interacción con el público.

¿Respuestas y soluciones?

«Cuando surgió el movimiento escultórico en Las Tunas en 1977, las piezas que amenizaban esta urbe, que aún están, eran más bien con carácter figurativo», refiere Bárbara Carmenate, reconocida crítica de arte del territorio.

Bárbara Carmenate. Tiempo21 Foto/Angeluis)
Bárbara Carmenate, crítica de arte. (TIEMPO21 FOTO /Angeluis)

«Sí existieron algunas abstractas como por ejemplo el Monumento al trabajo, que es un geometrismo abstracto, pero en su mayoría son figurativas, son de fácil comprensión para la población.

«Con esta condición tenemos a La Fuente de Las Antillas en la que se reconoce la figura de la mujer que es la india dormida, los cuatro muchachos que conforman el otro elemento central de la fuente; también está el caballo de la feria, en el parque 26 de Julio. Son piezas fáciles de entender e interactuar, incluso se identifican con ellas».

Carmenate acota que con el transcurso del tiempo los conceptos cambian, evolucionan las estéticas y Las Tunas las recibe durante las bienales de escultura en las cuales confluyen creadores de varias regiones del país e incluso invitados internacionales.

 

«En los últimos años las piezas realizadas en las bienales son interactivas, aunque no son tan literalmente figurativas como en otras ediciones y priman piezas con un carácter un poco abstracto, constructivista, hasta cubista pudiera decirse, por la angularidad que ellas presentan, por la propia fisonomía.

«Y de eso se trata precisamente, de ubicar piezas que aunque no sean reconocibles por su forma física, a la postre nos están amenizando el entorno y quizás esa abstracción puede traer a la reflexión del espectador a su alrededor y pueda preguntarse qué significa y ve en ella, eso también tiene su magia».

Hoy existen tres espacios fundamentales para la creación: la galería taller de escultura Rita Longa, que resguarda además una de las colecciones más grandes del país en mediano y pequeño formato; el taller Molino Rojo, donde se acomete la elaboración previa al emplazamiento de las piezas y el Centro de Desarrollo para las Artes Visuales, todas en esta ciudad.

Othoniel Morfis Valera, presidente del Consejo Provincial de la Artes Plásticas, enfatiza que no se desconoce la dificultad para el desarrollo de la manifestación por el alto costo de los materiales y los productos para su conservación.

«Cuando usted ve una gran escultura emplazada en algún lugar del mundo detrás de ello se mueven recursos muy fuertes; para nosotros, una provincia en la cual no contamos con mármoles, se hace un poco costoso traerlos hasta acá, poder trabajar incluso con los metales que son materiales difíciles de manipular pero al mismo tiempo muy costoso de mantener.

«También se trazó todo un programa para el remozamiento de muchas de las esculturas, conforme se restauró la Fuente de las Antillas, también lleven un proceso de recuperación por el deterioro, incluso hay obras más recientes que están afectadas por el tiempo».

Explica además cómo inciden conductas antisociales: «a veces pasamos por lugares y vemos que los niños se meten en la fuente, que tratan de subirse en esas piezas que son únicas, que llevan muchos años emplazadas.

«Todo eso crea deterioro, incluso personas que con los carnavales quieren amarrar cuerdas para mostrar y vender pulóveres, lo he visto, y estamos haciendo este llamado de conciencia a todas las personas sobre el tema».

Ya con 40 años el movimiento escultórico tunero perpetúa su legado en las imágenes que inundan la ciudad, incluidos en el paisaje los colores que la naturaleza caprichosa les añade.

La deuda es igualmente eterna, pues si queremos mantener como patrimonio para las futuras generaciones las figuras volumétricas que alcanzan la mayoría de edad, necesitamos fortalecer la conciencia ciudadana, un aspecto que aunque no divorciado, va más allá de los presupuestos y su uso racional.

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