Las Tunas.- Desde hace un lustro ya, cada 8 de mayo celebramos el Día del Son Cubano, gracias al impulso de Adalberto Álvarez, Premio Nacional de Música 2008, ya fallecido. La fecha se eligió por coincidir con los natalicios de Miguel Matamoros y Miguelito Cuní, grandes figuras del género.
Así, de alguna manera, el aliento dado por el Caballero del Son cosechó un fruto importantísimo en el 2025, cuando la Práctica del Son Cubano fue incluida en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, aunque desde el 2012 ostenta el calificativo de Patrimonio Cultural de la Nación.
Por esta fecha, en Las Tunas también se honra al género desarrollado a finales del siglo XIX en las regiones oriental y central de Cuba. Entre las actividades se encuentran la presentación de diferentes agrupaciones tuneras y espacios teóricos. Maritza López Ronda, profesora de la escuela profesional de arte El Cucalambé, compartió –en un taller acaecido en la Casa de la Música- saberes en torno a la génesis de esta sonoridad, formatos e instrumentos característicos, primeros pasos dentro de nuestra cultura, compositores representativos, entre otros asuntos.
“Para todos los cubanos el son tiene gran importancia. Bailamos casino, pero ahí está su toque. Es difícil que en algún baile no aparezca de cierto modo, pues forma parte indisoluble de nuestra idiosincrasia”, resumió Luis Ernesto Núñez García, coordinador de la esfera de Patrimonio en el municipio Las Tunas.
Ciertamente el son cubano, que fusiona elementos hispánicos y africanos en su esencia, deviene símbolo de identidad y cubanía. Por eso, cada 8 de mayo, a lo largo de todo el país, se canta y se baila con ese ritmo. Bien dijo Ignacio Piñeiro: “El son es lo más sublime para el alma divertir”.
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