Cultura

Para que siempre sea por amor al arte

Para que siempre sea por amor al arte

Las Tunas.- Nos enseñaron a abrazar la tecnologí­a porque es sí­ntoma de desarrollo, a respetar la polí­tica porque jerarquiza entre el caos, a apreciar la madre Natura para evitar la extinción pero en este mundo tan normado, tan banal, cómo aprendemos a amar el arte.

Al tocar la esencia siempre, a través de los siglos, el arte es lo que nos humaniza.

Desde sus expresiones primitivas a las más vanguardistas, comunicar y emocionar separan al homo sapiens del resto del reino animal.

Mientras el tiempo corre y pasa factura, en esos momentos de interactuar con melodí­as, letras, lienzos y siluetas es cuando el sentimiento es más puro, cuando la fibra se manifiesta en lágrimas, ira, sonrisas…

Cómo quedar impasibles a la melodí­a que te sacude el alma rota de amar, al aroma que te devuelve a la cocina de mamá, cómo no morir y renacer cuando los cuerpos sobre el tabloncillo narran ese dolor mejor de lo que tí puedes contar.

Porque ser vulnerable es una virtud que engrandece al hombre, manifiesta en su máximo esplendor cuando lo sacude la grandeza del buen arte.

Subjetivo y vital, se presume como domador de bestias, de las que tienen el más duro corazón, y no es cuestión de ciencia o fantasí­a, es la calidad del espí­ritu, la imposibilidad de seguir viviendo tras la misma óptica después de su experiencia.

Crecer a través del arte, abrazar su arrebato y sutileza, revivir en su majestuosidad, valida esta condición humana de existir, reencontrarnos a retazos allí­, donde vibra, nos da las alas para volar en un mundo de gravedad.

/mga/

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