La lectura, una puerta abierta en tiempos de aislamiento social
La lectura es fuente inagotable para la imaginación. (FOTO/Internet)
Lecturas

La lectura, una puerta abierta en tiempos de aislamiento social

Cuando llegaron las doce en el inicio del año 2020 mucho pidieron salud y prosperidad para la familia y amigos, sin imaginar si quiera que se aproximaba toda una avalancha de dificultades.

Pero con esa fe y empuje que caracteriza a los cubanos enfrentamos las adversidades, enero se hizo eterno, carencias, colas en los mercados, intensas olas de calor, pero allí estaban los cubanos superando cada día con la mejor sonrisa.

Febrero pasó en un abrir y cerrar de ojos, casi literalmente, y marzo nos entregó, en bandeja y sin pedido previo una pandemia que cambiaría toda la rutina y sobre todo el aspecto más importante que caracteriza a un buen cubano, un caluroso saludo.

Y hoy, aplicando hace días las medidas higiénicas que son nuestros nuevo himno, nos quedamos en casa, y muchos con un exceso de tiempo libre, sin saber siquiera que hacer con tanto.

Mire a su alrededor, estoy segura que no muy lejos de usted hay un libro, una revista o un periódico con opciones que motiven a su cerebro hacia nuevas actividades, vuelva a mirar y quizás encima de una mesa tendrá un lápiz y un papel en blanco y trascienda hacia un buen escritor.

Varios aseguran que resulta placentero disfrutar de una buena lectura pasando página a página y ese olor inigualable de un libro, pero otros saborean las nuevas tecnologías y allí también se puede leer.

Una aventura, una novela romántica, una investigación de un tema cualquiera y como para gustos los colores, quizás hasta un poema erótico, es su capacidad de lector y su interés por el libro lo que importa.

Somos seres humanos con una cabida inimaginable de abstracción cuando se trata de disfrutar de una lectura, desde los niños hasta el más adulto de la casa puede ser un pirata o una princesa, y quien le quita que usted quiera ser el dragón.

No pierda la oportunidad, desempolve la estantería y recupere esas páginas que cuando era infante lo hacían tan feliz, o aquel libro que compró hace muchos años en la feria y nunca tuvo el tiempo de leer, es ahora, el momento para motivarse y también a su familia.

Y pensemos juntos que cuando pase todo esto y salgamos a calle, quizás veamos al mundo con otros colores, con otros olores, más limpio, más culto, más literario. Quédese en casa y lea un libro, escuchando buena música o en un ambiente de total silencio, donde solo exista usted y ese amigo que ahora tiene en sus manos.

/nre/

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