Otra historia que merece ser contada
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Otra historia que merece ser contada

Desde que comenzó la idea de los aplausos siempre me uno con ímpetu y hago mi alboroto, porque realmente es el único momento del día en el puedo celebrar la labor de los médicos.

Pero desde hace unas noches atrás, los vecinos han ido insertando ideas a la hora, hay quienes salen con ollas, cucharas, otros con panderetas, los niños gritan y aplauden y hacen de los vivas un himno.

Y entonces pensé, tengo que hacerles un pequeño video, porque estas cosas son necesarias guardarlas en archivo para cuando pase todo poder recordar lo que vivimos en el 2020.

Me vestí, me puse mi nasobuco como mi prenda principal y teléfono en mano espere a las 9:00 de la noche en el portal de la casa.

Mi sorpresa fue realmente una sorpresa, cuando en un balcón se encendieron, justo a las 9:00, unas luces de navidad acompañadas de una bandera cubana que ondeaba desde unos tambores improvisados de tres tanques azules, en los que se almacena el agua potable.

Por otro lado salieron los que se atrevían, con todo un ritmo creado, risas, aplausos, vivas y gracias a todos los profesionales de batas blancas y en el fondo de toda la algarabía un cartel muy grande con una frase que predomina en todos los medios de comunicación: Gracias a todos los médicos de Cuba y del mundo por su labor.

Si, ya sé que hay muchos lugares donde pasan estas cosas, y eso me hace sentir más orgullosa, porque no es solo mi cuadra, mi barrio o mis vecinos quienes esperan con pancartas, música y banderas las 9:00 de la noche de cada día para agradecer muy alto a todos los que hacen mucho.

También sé que ya es una historia común, pero no podemos dejar que por ser cotidiana se vuelva nula, sacarla a la luz es señal de que estamos haciendo algo bien, de que sabemos valorar lo que hacen por nosotros y que a pesar de no salir de casa muchos piensan el día entero nuevas ideas para a las 9:00 de la noche aplaudir y sobre todo agradecer.

Quizás en su cuadra sus vecinos no lo hagan, incluso cuando en su puerta del frente viva un trabajador de la salud usted prefiera quedarse en silencio, pero hay otros que desean con ansias cantar Resistiré y unirse a los aplausos de millones que sienten de cerca los golpes de esta pandemia.

Una historia repetida que como todas merece ser contada.

/mdn/

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