Los símbolos, la Patria, los cubanos
Los símbolos patrios son muestra elevada de la identidad de una nación. (FOTO/Internet)

Los símbolos, la Patria, los cubanos

Cuba es sus símbolos y nuestros símbolos son Cuba. Estos nos representan porque resumen en sí la esencia del pueblo, sus luchas, bregar, anhelos e ideales, sus momentos fundacionales, el sentido país y nación. La Bandera de la estrella solitaria, el Escudo de la palma real y el Himno de Bayamo, son imperecederos por los hondos y antiquísimos significados que tienen detrás: son la Patria.

Pero ¿somos todos los cubanos conscientes de estas verdades? ¿Rendimos el debido respeto a los símbolos? ¿Los usamos correctamente? ¿Educamos a nuestra niñez en su respeto y veneración?

Preguntas para reflexionar y que centran el debate acerca del manejo de estos en instituciones, espacios públicos y por los ciudadanos. Interrogantes a la cuales dio, en gran medida, respuesta la Ley de los Símbolos Nacionales de la República de Cuba, aprobada en el pasado calendario.

Resultado de un intenso, extenso y fructífero debate, la normativa define y regula los atributos que identifican a los símbolos nacionales y las reglas para su confección, uso, honores a rendirle y conservación; así como la responsabilidad del Estado en lograr una mayor educación del pueblo al respecto. Es una verdadera joya y está escrita en detalle, con el evidente ánimo de dejar el menor espacio para incomprensiones que deriven en el uso erróneo, obsceno o denigrante.

Pero ya sabemos que una ley no cambia realidades, o al menos, no de un día para otro, y aún resta mucho para lograr como sociedad llevar de la letra al hecho lo reglamentado. De tal manera la enseña nacional adorna delantales de cocina y otros vestuarios inapropiados para ello, además de que es muy común su uso en productos con fines publicitarios y comerciales como es el caso de autos artesanales, abanicos, jabas, jolongos y demás.

Con respecto al uso de la Bandera Nacional vale mucho el sentido común y lo digo porque cubanos y extranjeros, a menudo, y considero sin malas intenciones, equivocan la forma y el método y terminan vulgarizandolo al usarlo, por ejemplo, como pintura en las uñas de los pies.

Se trata de una realidad muy común en otras naciones, pero que como certeramente alertó Eusebio Leal, hay asuntos en los que «mientras se es más conservador se es más vanguardista. Es en lo único. Hay que tratar de preservar».

Entonces, sí, nuestros símbolos son nuestros y como tal deben formar parte de la cotidianidad: reverenciarlos en escuelas, en casa en días de celebración nacional, en actos y alzarlos durante nuestras victorias como es usual en el deporte.

Sentir orgullo de la Bandera Nacional, el Himno de Bayamo y el Escudo expresa nuestra cubanía e implica mucha responsabilidad porque ellos encierran lo que somos como país. Cuando se conoce la historia de cada uno y se siente amor hacia lo que representan no se puede menos que venerarlos; ese y no otro ha de ser el camino para cada cubano digno.

/nre/

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