La Cuba de hoy: la Cuba de Martí
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La Cuba de hoy: la Cuba de Martí

La Cuba de hoy: la Cuba de Martí

Mi entrevistado se acomoda en su asiento para hablar sobre José Martí, ese hombre a quien conoce como a un amigo y ha dedicado gran parte de su vida.

Pedro Pablo Rodríguez, quien acaba de recibir el Premio Nacional de Investigación Cultural 2017 por la Obra de Toda la Vida,  reconocimiento que entrega el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello (ICICJM) y ostenta además el  Premio Nacional de Ciencias Sociales, es una persona encantadora y gentil, como deben ser los caballeros.

Reconocido entre los más sobresalientes estudiosos del Apóstol, e investigador desde 1990 en el Centro de Estudios Martianos, accede cortés al diálogo; parece listo para responder, y entonces voy a la carga.

-¿Cuánto necesita el periodismo cubano actual de la obra martiana?

«Algunos rasgos del periodismo martiano y sobre todo de sus ideas están presentes en el periodismo cubano y en algunos profesionales del sector. Por ejemplo, la sección Acuse de recibo (del periódico Granma) sabe usar rasgos martianos, la apelación a la ética, a la moral, el debate exigente con las instituciones que dan respuestas.

«Esa manera de exigir responsabilidades pero sin insultar, siendo fuertes, precisos, inclusive hay quienes escriben con cierto estilo martiano, en cuanto a mover la eticidad. Es necesario que quienes trabajan en el mundo del periodismo lean más a Martí, por el placer de leerlo, no pensando en cómo lo voy a aplicar; y no solo los periodistas sino todas las personas tomen de su estilo lo asimilable.

«En primer lugar la riqueza expresiva, que no es solo palabra, también manejo de los recursos literarios, buscar locuciones, el énfasis… El periodista no debe ser quien entrega una mirada rápida del asunto o un juicio sin matices, hay falta de estilo en muchos casos.

«Recuerdo una entrevista hecha a Alfredo Guevara hace mucho tiempo y cuando le preguntaron qué le faltaba a la televisión, él respondió: arte. Es decir, una sensibilidad artística resulta indispensable.

«A veces, un problema radica en la falta de preparación de quienes hablan en los medios, en ocasiones la intención del comentario o la entrevista es loable, pero lo hacen de forma pedestre, falta lenguaje, expresión, tener esa sensibilidad  que enriquece. También resulta necesario el debate, como un mecanismo para reflexionar y mejorar.

–   ¿Cree que la figura y la obra de Martí se han vulgarizado de forma negativa en Cuba, en el afán de masificar su conocimiento?

«Quizás no tanto vulgarizar, pero con mucha frecuencia se repite lo mismo, y llega un momento en que aburre. La tendencia a trabajar por efemérides nos tiende a matar un poco.

«Si yo estuviera en una redacción, pensaría más, por ejemplo, qué trabajos hacer para un 28 de enero, de una manera creativa.

«Más interesante es escribir textos profundos, sobre temas como las elecciones, lo importante de ejercer el derecho al voto, y, en base a las ideas del Apóstol, atrevernos a decir que el Poder Popular necesita renovaciones y mejoras en su concepción.

«Esa constituye una manera de conmemorar su natalicio, hablando de un problema del país, y por qué no, si el Apóstol sabía que “más de odio que de amor se hacen los pueblos” y reconocía los problemas sociales y culturales del país.

«Como modo de ser, los cubanos son dispendiosos en su mayoría, se ganan hoy 500 pesos y hacen una fiesta con los amigos, aunque el próximo día no tengan un quilo.

«A los cubanos les cuesta trabajo pensar en el mañana y en cómo estar preparados. Ya pasó el huracán Irma y a muchos se les olvida rápido, porque la naturaleza reverdece.  Esos son asuntos que debemos hablar, y sería una manera real de recordar al Héroe Nacional y tenerlo presente.

-En los centros docentes, excepto la tradición de poner flores al busto de Martí, ha disminuido la formación en base a la obra martiana, ¿cómo hacer para que los niños desde las escuelas primarias se apropien de esos valores?

«Lo primero es lograr que el maestro sea un ejemplo de martiano, en su relación con los alumnos, en su capacidad para enseñar, incluso en su presencia en la comunidad. El maestro en Cuba se convirtió en una superfluidad, y que me disculpe el Ministerio de Educación, el cual ha intentado resolver la situación.

«Antes del triunfo de la Revolución, mi mamá se desempeñaba como maestra y en el barrio éramos unos muertos de hambre, porque le pagaban 30 pesos por trabajar en una escuela privada con alumnos de primero a sexto grados, y no alcanzaba para pagar ni la vivienda, pero cuando ella pasaba todos le decían: adiós maestra,  ahí va la maestra.

«Eran personas respetadas, porque tenían un prestigio nacido de la entrega hacia sus estudiantes y de una ética profesional muy grande. Actualmente, en la comunidad muchas veces el maestro no es visto igual, aunque por supuesto hay excepciones favorables, pues algunos no tienen la vocación ni la formación más adecuada.

«Es preciso mantener un sentido en el ejercicio profesional para que se te respete por eso. El maestro, como el artista o el periodista, traza modelos porque hace vida pública y constituye un ejemplo.

«La familia le entrega al niño y al joven, y, aunque a veces sean casi de la misma edad, el educador tiene que establecer su postura; ser el guía no es ponerse pesado, sino mantener ciertas normas de conducta.

«A un niño no se le enseña a ser historiador, sino a amar los valores patrios. Está bien la flor a Martí, muestra de respeto y de cariño, pero la mejor formación en ese plano para un infante es darle conciencia patriótica, amor a su patria, a los próceres, a la gente grande.

«Me molesta un poco el término «humanizar a Martí», interpretado por muchos como buscarle defectos. Imagínate, Martí sudaba… por supuesto, como ser humano hacía las mismas cosas que todos, pero él no es una personalidad histórica, ni un símbolo por eso. Claro que en ocasiones se equivocó, y fue juzgado por ello».

–   Fidel Castro señaló a José Martí como el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada, y por ende del proyecto revolucionario posterior,  ¿en qué medida usted cree que la Revolución ha sido fiel a los principios martianos?

«Fidel trató de serle fiel siempre, pero la Revolución ha tenido momentos en que no lo ha logrado del todo, y en esas ocasiones se han cometido errores. Por ejemplo, haber sacado de la enseñanza a una persona por ser homosexual o tener creencias religiosas declaradas.

«Creo que a veces la Revolución ha perdido una visión martiana en determinadas políticas y situaciones, lo cual ha sido aprovechado y hasta exagerado por la  contrarrevolución.

«Por ejemplo se perdió la visión martiana cuando la enseñanza de la historia se convirtió en unas malas clases de Marxismo. Cada época genera problemas propios y es necesario desarrollar personas con capacidad de asumir los retos de su tiempo desde posturas éticas y humanistas.

«Martí no hubiese querido que la gente fuera exactamente como él,  fue un hombre con sufrimientos enormes», concluye Pedro Pablo, autor de 15 libros y de numerosos artículos y ensayos relacionados con el Maestro.

Este reconocido investigador, Miembro de las Academias de Ciencias y de Historia de Cuba y Director General de la Edición Crítica de las Obras Completas de Martí, sigue sentado un rato más y luego se va en compañía de algunos jóvenes, a quienes seguramente les llena la mente y el corazón de amor hacia el Apóstol y ganas de ser útiles a la Patria. (Maité Rizo Cedeño/ACN)

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