Salud

Enfermería, con el ejemplo diario en la profesión

Enfermería, con el ejemplo diario en la profesión

Las Tunas.- Con una perspectiva práctica y profesional, la labor de los trabajadores de la Enfermería brinda cuidados y gestiona procesos que conllevan a tratar y proteger a todos, a amar esa profesión que tiene el poder de transformar la salud de las personas y que se distingue con el sello propio de su quehacer diario en pos de la calidad de vida.

En Las Tunas, existen valiosos exponentes de este gremio en los diferentes niveles de atención, entre ellos sobresale  Angelis Cruz Fernández, quien conoce al dedillo los procederes de la Enfermería, y en especial de las supervisoras de los Grupos Básicos de Trabajo en la Atención Primaria de Salud, a la cual está vinculada hace más de 30 años.

«En los años 80, cursaba la enseñanza preuniversitaria en la escuela de San Ramón, en el municipio de Puerto Padre, se hizo una convocatoria para estudiar Enfermería General, me presenté a la prueba de ingreso y opté por la carrera. Siempre tuve la motivación de este perfil que usa ese uniforme blanco impecable y denota en el trato a las personas, eso fue mi fuente de inspiración.

«Así aprobé e inicié mi carrera en el año 1987, me gradué en el 1990 y actualmente tengo 36 años de trabajo, yo creo que esa es mi vocación desde que nací» esos fueron los recuerdos iniciales del acercamiento de Angelis al sector sanitario, cuya primera responsabilidad estuvo relacionada con la docencia en el mismo politécnico de la Salud Mario Muñoz, hoy Facultad de Ciencias Médicas.

Angelis Cruz Fernández (A la derecha)

«El curso siguiente me incorporé al Policlínico Manuel Fajardo Rivero, en el cual llevo 35 años de manera ininterrumpida. Mi primer cargo fue en el sector cuatro de Pediatría porque la institución en esos años era sectorizada hasta 1993 cuando inició el proceso de los consultorios médicos de la familia en el área rural de Hermanos Mayo, el 12 Plantas y San José», argumenta en su diálogo Angelis puertas adentro de la instalación.

«Por esa época comencé como estudiante de la licenciatura en Enfermería y pasé a ser la única supervisora del colectivo, trabajando con personas de mayor experiencia con muchas cosas por enseñar, y esa experiencia me marcó mucho, aprendí de quienes nos pueden aportar y es lo que mantengo como filosofía, formar al joven que se gradúa, a quien le falta una trayectoria y se quiere convertir en un ejemplo diario en esta profesión.

«Me gusta tratar bien, colaborar, viabilizar y resolver el problema con el que llegan los pacientes, el enfermero, las personas en general. De mi experiencia vivo enamorada de la Pediatría, la Ginecobstetricia, del Programa de Atención Materno Infantil de la Salud Pública (PAMI)».

Comenta Angelis que en esa área se siente con mayor conocimiento, «luego de ser supervisora, al terminar la licenciatura me convertí en la asesora del PAMI en mi policlínico, un cargo en el cual permanecí durante todo un año. También ejercí cuatro años en el programa de Planificación Familiar e Infertilidad, de la cual soy diplomada».

Angelis integró el primer grupo en el país que se graduó en 1997 de ese programa de estudio, que tituló los primeros especialistas en el PAMI y en Enfermería Comunitaria. La amplia experiencia laboral de esta tunera consolidó sus conocimientos  en el territorio y fuera de fronteras.

«En el año 2019 cumplí misión en Haití para mí eso fue una universidad, un país con carencias de recursos materiales y de valores como el humanismo, una cultura y un idioma totalmente diferentes. Allí estuve durante los años de la Covid 19 y fue terrible aquella situación, ver como fallecían los pacientes por no disponer de la atención sanitaria.

«Al retornar me incorporé a trabajar en el cuerpo de guardia del policlínico, como enfermera de urgencia, de la cual soy diplomada y de ahí nuevamente me asignan la responsabilidad de supervisora y al año recibí el departamento de Enfermería como su máxima responsable hasta hace poco que regresé a mi posición anterior, supervisora del GBT número tres del policlínico, Manuel Fajardo Rivera».

Para Angelis la Enfermería supone una entrega y un compromiso diario, un quehacer marcado por la empatía, atender con la máxima calidad a quien necesita de la ayuda profesional, y aunque hay muchas limitaciones  conversar con el paciente puede ayudarlo en su dolencia.

«Existen el paciente y el conocimiento, entonces tenemos la oportunidad  de educarlo, sobre todo en la Atención Primaria de Salud, para que cambie su estilo de vida, para prevenir los problemas y no necesite de un medicamento, simplemente debemos transformar».

Angelis es una profesional que, aunque cercana a su período de jubilación por edad, tiene muchos proyectos, «me hubiese gustado tener una maestría en el Programa Materno Infantil para para prepararme mejor, esa es mi mayor fortaleza, me gusta la superación constante y el estudio diario, y en esa arista tengo el apoyo de mi hija, vivo orgullosa de mi profesión y de mi familia que es pequeña, pero bien formada.

«Tengo una nietecita y mi hija, que optó también por ser una profesional del sector, es licenciada en Rehabilitación. Entre las dos nos compartimos los quehaceres del hogar, llevamos el trabajo, cooperamos con la casa y la formación de la más pequeña, ellas son mi sostén diario para que pueda sentirme plena en mi profesión».

Con el ejemplo diario en el gremio de la Salud

No pensó nunca que el sueño de su infancia se tejiese  en una perfecta filosofía de vida. Hoy, a la vuelta de sus 28 años, Rosaila López Cruz es una joven del policlínico Gustavo Aldereguía que muestra con orgullo que la Enfermería es más que una vocación, es una profesional del cuidado, y no faltan razones  porque es este el diario de su carrera  que inició desde el curso de técnico medio.

«Cuando terminé 12 grado tuve la oportunidad de insertarme en el curso de técnico medio de la carrera, alcanzando título de oro por mis resultados, lo cual me permitió incorporarme a trabajar durante tres años en la sala de Angiología, del Hospital provincial Doctor Ernesto Guevara.

«En esa primera etapa la labor fue muy impactante porque es un servicio fuerte al trabajar con pacientes con insuficiencia venosa, trombos, diabéticos, afectados por lesiones graves en los pies y a quienes se les hacen curas bastante dolorosas, amputaciones, entre otros procederes.

«Al año tuve la oportunidad que me otorgaran la licenciatura, que concluí en el 2025 y por necesidades del territorio  pasé a la Atención Primaria de Salud. Así comienzo en el policlínico y me insertan en vacunación, un área muy sensible por el trabajo con lactantes, infantes, adultos mayores, y embarazadas, era una oportunidad de mayor rapport con la familia y de acercamiento, un vínculo que se caracteriza por la comprensión y la ternura», detalla.

Rosaila López Cruz

«Luego me incorporé a Esterilización, un departamento que tiene una gran exigencia también, en el cual todos somos responsables de la correcta desinfección y esterilización del material médico y quirúrgico que se usa en la atención de los pacientes, para evitar infecciones.

«Siempre había soñado con esta profesión, por el trato a las personas, debes ser empático con el paciente, para solucionar su dolencia o por lo menos aliviar su preocupación», añade esta joven que destaca en su colectivo de enfermería.

«Durante mi etapa laboral lo más difícil resultó el enfrentamiento a la Covid-19, trabajé en zona roja, estuve lejos de mi familia y de mi niño, un impacto duro, momentos de mucha tensión, cuidados de los pacientes y de uno al exponerse a esta enfermedad. Fue un período que me mostró el valor, la cofradía y el humanismo entre quienes no conoces pero nos unía el deseo de luchar por la vida.

«Hoy sueño con seguir estudiando, me gustaría tener la oportunidad de convertirme en especialista en Atención Primaria de Salud, es muy interesante trabajar en el Programa de Atención Materno Infantil con los niños y las embarazadas, existen muchas familias que, aunque uno no lo crea, necesitan el apoyo y la comprensión.

«Gracias a Dios tengo el apoyo de mi esposo, que también es trabajador de la Salud y sabe del sacrificio como personal del sector, él pertenece al departamento de vectores, del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, y cuento con la ayuda incondicional de mis padres pues tengo un niño de 10 años que está cursando el cuarto grado».

Confiesa que es bastante fuerte el diario de una mujer hoy en día, después de la jornada en el departamento de esterilización, a Rosaila le gusta acompañar a su hijo en el estudio mientras cumple los quehaceres del hogar y adelanta su trabajo para el otro día.

«Como personal de la Salud soy muy entregada y más en estos momentos que sufrimos las carencias impuestas por la situación que vive el país, con las limitaciones de recursos pero igual buscamos soluciones, si no tienes la jeringuilla de 10, buscas dos de 5, pero que te dé el cupo de la cantidad de medicamento que vas a poner, y así seguir adelante porque los enfermeros nos caracterizamos por ser resilientes, somos el pilar de la Salud Pública.   

A pesar de su corta experiencia, los años que acumula devienen oportunidad de crecimiento como ser humano en pos del bienestar de la población, una máxima que enarbola este personal sanitario que hoy celebra el día internacional de esta profesión que inspira con el cuidado integral al paciente, la humanización y la calidad de los servicios.

Escuche el testimonio de Rosaila López Cruz:

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