Las Tunas- El 12 de abril de 1930 fue aprobado el Parque Nacional Sierra Cristal, como la primera zona protegida de Cuba, razón por la que en esta fecha se celebra en el país el día de las áreas con esa condición.
«Para nuestra provincia es importante reconocer este día y realizar acciones en función de la protección de esos espacios naturales pues contamos con seis que son administradas por las empresa de Flora y Fauna y la Agroforestal, refiere la master en Ciencias Yandira González Mejías, Jefa del Departamento de Recursos Naturales, Ecosistemas Priorizados y Cambio Climático de la Subdelegación de medio ambiente en la Delegación Territorial del Citma.
A propósito de la fecha resalta la notable representatividad de la fauna y flora existente en ellas confirmando un patrimonio que se extiende por zonas terrestres y de la plataforma insular marina distribuidas por diferentes categorías de manejo.
La primera que cita es el elemento natural destacado Monte Naranjito-Cenicero en el municipio de Majibacoa, que cuenta con el único manglar en tierra firme que existe en Cuba.
«Disponemos también de la reserva ecológica que es Bahía Nuevas Grande del Isleta en Manatí, y cuatro refugios de vida silvestre: Las Nuevas en Jesús Menéndez, Bahía de Malagueta en Puerto Padre, San Miguel del Junco en Amancio, y Ojo de Agua Sector Cabaniguán, compartida entre los municipios de Colombia y Jobado».
Esta clasificación se realiza teniendo en cuenta la presencia en ellas de valiosos recursos naturales, ecológicos y paisajísticos.
La especialista explicó que en las áreas protegidas de Las Tunas están identificados 21 objetos de conservación.
«En Las Nuevas tenemos las poblaciones de aves, los sitios de anidación de tortugas marinas, en Malagueta contamos con los manglares, las poblaciones endémicas y amenazadas de la flora en la loma de la Gibara y en San Miguel del Junco, encontramos ejemplares de la fauna y de especies amenazadas de la flora como los manglares.
«En Ojo de Agua sector Cabaniguán, destaca el cocodrilo americano que está dentro de los sujetos de conservación, ecosistemas de sabana con palma y las comunidades de aves acuáticas, mientras que en La Isleta, estamos hablando de la población de corales y de aves que utilizan cavidades como el tocororo, el carpintero jabao y el carpintero verde y en Bahía Nuevas Grandes -La Isleta, estamos contribuyendo a la protección de las poblaciones de manatí.
«Estos son solo algunos ejemplos de los sujetos de conservación y los valores naturales que tienen estas áreas y que de una forma u otra tenemos que proteger».
Subrayó que es importante que nuestra población lo conozca y que contribuyamos a que estas especies sean bien protegidas y conservadas, que haya conciencia sobre el cuidado hacia ellas para lograr que nuestro medio ambiente sea sano y equilibrado.
«Las áreas protegidas se conciben con el propósito de favorecer la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, el patrimonio boscoso y demás ecosistemas naturales así como sus valores históricos, culturales y paisajísticos.
«En estas quedan ratificadas legalmente prohibiciones ante prácticas humanas nocivas, la peor amenaza que tienen estos sitios naturales en Las Tunas», puntualizó González Mejías.
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