Las Tunas.- Hace pocas jornadas, el Ministerio de la Agricultura informó que en el año 2025 en Cuba hubo una disminución general en los accidentes de tránsito por atropello de animales sueltos en la vía, en comparación con el período precedente.
La provincia de Las Tunas está entre las que reducen esos hechos y es digna de elogios. Sin embargo, uno solo de esos fenómenos basta para saber que no todo está bien y que no todo está hecho, por lo que se debe continuar adoptando medidas para eliminar los riesgos de raíz.
Desde agosto de 2022, está vigente en el país el Decreto 70, De contravenciones personales de las regulaciones para el control y registro del ganado mayor y de las razas puras, que establece multas a los propietarios privados o estatales que permitan su presencia en cualquier vía de circulación.
Quizás eso haya disminuido los accidentes con animales y es probable que también tenga que ver con un mayor control de los tenentes porque los hechos delictivos han sido un azote en todos los municipios tuneros.
Lo cierto es que en carreteras, caminos y hasta en calles de ciudades y poblados, siguen apareciendo vacas sueltas, por lo que las consecuencias pudieron haber sido peores. Detener su presencia fuera de establos y potreros es elemental.
Para eso, los propietarios deben garantizar en sus tierras la comida y el agua que demandan y cada vez se hace más necesaria la siembra de plantas proteicas y forrajeras para garantizar la nutrición de los rebaños. Es lógico; si tienen esos recursos, no salen a buscarlos en otro lugar.
En Las Tunas también se ha avanzado en el otorgamiento de vacunos solamente a quienes dispongan de tierras para su cuidado. Esa es una premisa que contribuye a evitar accidentes por el ganado suelto en la vía.
Con las medidas restrictivas que impone el gobierno de Estados Unidos para la compra de combustible, habrá menos circulación de vehículos en Cuba. Pero, esto no puede propiciar el descuido de los rebaños. Incluso, habrá que extremar las medidas con los transportes de tracción animal.
En ese empeño, nunca será suficiente lo que se haga. Y la tranquilidad de las familias será el mayor premio porque ya muchas cargan sobre sí un luto que bien pudiera haberse evitado.
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