Las Tunas es una tierra con una tradición literaria de altos quilates. Durante años, varios han sido los escritores que han enaltecido esta expresión artística, para orgullo nuestro. Sin embargo, aún existen deudas en materia de promoción y estrategias que motiven el consumo cultural, para que nuestra población conozca y defienda a sus inspiradores de la palabra.
Uno de los ejemplos positivos que existen en ese sentido en el Balcón de Oriente es el proyecto Cultura y Tuneridad, iniciativa que en alrededor de un lustro ha visibilizado a una gran cantidad de escritores tuneros, varios de ellos desconocidos. El intelectual Carlos Tamayo dirige la cofradía, preocupándose también por representar en el plegable promocional Solo de Poesía, ya con tres años de existencia, a autores oriundos de la localidad, pero que residen en otros lugares.
Así, a través de las redes sociales, la plataforma digital Ruth tienda (donde se puede descargar gratuitamente esta publicación) y cuanto espacio presencial se pueda, Tamayo socializa el Solo de Poesía, una de las acciones medulares del proyecto Cultura y Tuneridad.
La tertulia Desde el Verso a la estrella, con Marina Lourdes Jacobo como anfitriona, también deviene ejemplo de lo que se puede hacer para intentar llegar a los públicos. Con más de una década de vida, esta iniciativa ha promovido en espacios abiertos el quehacer de nuestros escritores y el buen arte, en general. En los últimos tiempos, el parque Maceo, de nuestra ciudad, ha acogido la propuesta, donde se comparten textos e invitan a autores para deleite del público transeúnte, además de sumar a creadores de otras manifestaciones.
El taller literario El Cucalambé, a través de múltiples espacios, también expande el eco de su creación y disemina saberes en torno a este universo. Asimismo, la Casa Iberoamericana de la Décima implementa desde este mes el proyecto Conozca a El Cucalambé, que –al decir de especialistas de esa institución- intentará llegar a varias escuelas primarias de nuestra ciudad. Esperemos que esta última iniciativa se consolide, invitación que debiera multiplicarse para fortalecer los conocimientos en cuanto a valores literarios de estos predios, además de educar el gusto estético.
Ciertamente, aunque ante el advenimiento de algún que otro evento, se alienta un poco la promoción, el resto del año las acciones en ese sentido resultan insuficientes. Cuando asistimos a actividades culturales, nos percatamos de que los espacios carecen en su mayoría de la presencia de personas ajenas al sector en el auditorio. Asimismo, en clases de Literatura, no resulta raro que los estudiantes (incluso universitarios) desconozcan sobre la vida y obra de escritores tuneros, y lo mismo sucede con el resto de la población.
Por eso, es importante acercarse a los públicos. Que las personas conozcan que aquí vivió Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), mayor poeta bucólico del siglo XIX cubano; que Las Tunas es la tierra de Guillermo Vidal, el autor de Matarile y otros importantes libros, quien revolucionó la narrativa cubana del siglo XX; donde despuntó un poeta sublime como Gilberto E. Rodríguez, nuestro Montaraz.
De esta comarca han emanado tantos literatos valiosos, que es una pena no enaltecer ese legado. Incluso, algunos brillantes y aún desconocidos como Guillermo Villarronda y otros tan inolvidables al estilo de Ramiro Duarte. Incluso, algunos más contemporáneos y multipremiados como Alberto Garrido y Carlos Esquivel Guerra.
Muchos son los nombres que pudieran mencionarse, pero el asunto es pensar, desde cada institución cultural, educativa o de otra índole, qué podemos hacer para visibilizar a nuestros autores. Las lecturas de tabaquerías, patrimonio cultural de la nación, han demostrado durante años, que esto es posible. Sugerimos fortalecer los conversatorios en escuelas y otros espacios, crear concursos y acciones extensionistas con este fin y trabajar con públicos dirigidos en las actividades relacionadas con las letras, de ser pertinente.
Ahora, que Las Tunas exhibe además una especie de movimiento de jóvenes escritores con obras muy dignas, saldemos esas deudas desde acciones concretas que ayuden a visibilizar la tradición literaria de estos predios y sea acicate para los nuevos talentos. Hagamos que cada vez más tuneros sientan orgullo del tesoro literario de esta tierra. Eso es cultura, identidad y sentido de pertenencia; lo necesitamos.
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