Otra vez llegó Argel con su carga de amor y alimentos para enfermos de Covid-19
Argel Frank Fundora Acosta es un hombre que no descansa, porque en sus pocos ratos libres piensa, diseña estrategias y toma decisiones. (ACN/Foto Yaciel Peña de la Peña)

Otra vez llegó Argel con su carga de amor y alimentos para enfermos de Covid-19

Las Tunas.- Argel Frank Fundora Acosta es un hombre que no descansa, porque en sus pocos ratos libres piensa, diseña estrategias y toma decisiones, siempre con el propósito de hacer, de aportar, de ser útil… pues eso es lo que verdaderamente importa.

Constantemente dice que “estos son tiempos de hacer más por nuestro pueblo, para salir adelante por el bien de la Patria” y no son palabras vacías, sino que están respaldadas por su actuar altruista, ese que le hace ir una y otra vez a los centros para enfermos de Covid-19.


Ya había estado en el Hospital Pediátrico Mártires de Las Tunas y en el Hospital General Docente Ernesto Guevara, adonde llegó con su carga de amor, aunque realmente, encima de la carreta había granos, viandas, hortalizas y frutas para fortalecer la alimentación de los pacientes y los trabajadores de la salud.

Siente que es solo una contribución y no le importa el dinero que pudiera ganar si, en vez de regalarlas, las comercializara en el organopónico Los Vegetales o en el mercado de nuevo tipo Los Almendros, ambos a su cargo como usufructuario.

Asegura que “ahora lo que hace falta es la salud del pueblo y que disminuya la incidencia de esa enfermedad. Cualquier cosa que se haga es poca y más frente a los profesionales de la salud, personas que están haciendo un esfuerzo enorme para salvarnos.

“No se entrega lo que sobra. Más bien se comparte porque para disponer de esos productos hay que sacrificarse mucho; pero, es la única forma que encuentro de agradecer tanto sacrificio y de ayudar a los que necesitan, desde mi función como productor”.

Dijo Argel que seguiría donando parte de sus producciones, que volvería con su cargamento y su alegría, y cumplió sus palabras, una promesa nacida de sus ideas y -repito- de su voluntad de compartir, de poner en la gran montaña que es la Revolución su granito de arena.

Ahora Fundora Acosta tuvo dos destinos, y media tonelada de alimentos para cada lugar: el hotel Las Tunas y la Escuela Pedagógica Rita Longa, ambos en esta ciudad y dedicados a la recuperación sanitaria de portadores del virus SARS CoV 2.

Con él llevó lechuga, acelga, calabaza, melón, piña, pepino y otros renglones que fueron muy bien recibidos por los responsables de cada una de esas entidades. De regreso, sus bolsillos iban vacíos; pero, el corazón, henchido de agradecimiento.

Con ese orgullo seguirá su labor diaria en sus dos colectivos, empeñado en estos días de restricciones de movilidad en hacer llegar a los hogares tuneros diferentes productos agropecuarios, comercializados a través de la telefonía fija y mediante la aplicación Mercazona, fieles aliadas de Mercasa, el nombre comercial que identifica a Argel dentro y fuera de la provincia de Las Tunas.

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