Eida, del salón de belleza a la producción de alimentos
Eida, en plena faena en el organopónico. (FOTO de la autora).
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Eida, del salón de belleza a la producción de alimentos

Las Tunas.- Eida Avilés Ramírez es trabajadora del sector no estatal, del régimen simplificado, pero en tiempos del nuevo coronavirus ha tenido que cambiar de escenario laboral.

Hace unos meses dejó su salón de belleza por el organopónico El Polígono, del municipio cabecera, donde aporta sus modestos esfuerzos en la producción de alimentos.

Esta mujer lleva más de 20 años como peluquera en la unidad de servicios Modelo y se incluye entre los trabajaores no estatales que vieron afectados sus ingresos monetarios por la propagación de la Covid- 19.

«Cuando cierran la peluquería y nos mandan para la casa, el Estado orienta darnos atención porque ya el sector nuestro estaba deprimido por la falta de insumo en las tiendas, después de eso se me acercó mi delegada del Poder Popular y me preguntó mi disposición para realizar un nuevo trabajo en la agricultura urbana.

«Di mi paso al frente, estoy aquí desde el 3 de mayo, trabajo donde la Patria me necesite, estaré hasta que sea necesario incluso si tengo que seguir aquí lo haría, porque como dice el Presidente cubano hay que pensar como País, para salir adelante.

«Trabajo de 7:00 a 11:00 de la mañana y de 2:00 a 4:00 de la tarde, hago lo que me pongan a hacer, deshierbe, limpia de cantero, siembra y así también enseño a los jóvenes para cuando la Patria los necesite».

Reconoce que es difícil «pero no imposible y estoy aquí hasta que sea necesario por mi hijo, Andrés Ernesto Salazar, que está a punto de graduarse de enfermero y el país no me ha preguntado quien paga la cuenta de sus estudios.

La tunera Eida Avilés Ramírez cambió su escenario laboral; ella es una de las tantas mujeres del sector no estatal que vieron afectados sus ingresos monetarios por la propagación de la Covid-19.

Quizás otra peluquera, en su lugar, se hubiera quedado en su casa a esperar el paso de la pandemia; sin embargo, ella prefiere ignorar el sol, las altas temperaturas o lo fatigoso de las faenas del campo y seguir siendo útil, ahora en la agricultura urbana para contribuir a la alimentación del pueblo.

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