Después de lágrimas y llanto, aún nos falta por ver más
Asesinato de George Floyd. (FOTO /Internet)
Opinión

Después de lágrimas y llanto, aún nos falta por ver más

El caso de George Floyd, el estadounidense asesinado por un oficial de la policía, ha causado revuelo en todo el mundo y seguramente más de uno ha reflexionado: ¿Son solo vestigios lo que queda del racismo?

Retrocedamos el tiempo a los años 60 en que James Meredith, un afroamericano se postulaba para entrar a la Universidad de Missisipi, siendo así el primer hombre negro admitido en esta institución. En el caso James intervino desde el gobernador del Estado hasta el presidente John F. Kennedy y hasta heridas de bala se llevó.

Por esa época hacían historia también varias mujeres negras en la NASA, conocidas como las computadoras humanas. ¿Su talento? Hacer cuentas, no cualquiera, eran cuentas capaces de lanzar cohetes y astronautas al espacio. Así y todo no podían usar el baño de esa instalación, como si su deshecho tuviera poderes. Si no ha visto la película Figuras Ocultas, lo invito a que lo haga.

Pero, aunque los negros han sido en su gran mayoría víctimas del racismo no son los únicos. Vayamos más atrás en el tiempo, cuando Hitler convencía a los alemanes de que la raza debía permanecer pura para poder tomar el control del mundo. El ideal era: ser rubio, con ojos azules y alto. Viendo a Hitler en fotos, no me parece que llegara a este patrón físico pero así lo estableció.

En 1933 los médicos alemanes tuvieron el camino abierto para esterilizar forzadamente a cualquier gitano romaní que se encontraran, para evitar que la descendencia poblara el mismo espacio que ellos. La misma suerte corrieron unos 500 niños afro-alemanes.

La mal llamada “raza venenosa” de los judíos corrió la peor suerte con más de seis millones de muertes, números tristes que quedan por debajo de la magnitud de tal genocidio.

Y luego de haber visto esto y de llorar con las películas que describen lo sucedido en el holocausto aún nos queda más por ver y por aprender.

¿Quién explica cómo un niño de dos años decide no jugar con su amigo negro porque no lo ve igual?, o ¿por qué alguien mira de reojo a la muchacha blanca que entrelaza sus manos con las de un negro? ¿O por qué aún hay quien hace aquella aclaración: es negro pero es como si fuera blanco, si al final de la cuenta, la historia escrita por los blancos tiene tantas lágrimas entre sus páginas.

Estereotipos hay de sobra, por eso si vemos un negro sin aptitudes para el deporte o un rapero blanco, nos alarmamos.

Y hay ejemplos que no son ni de la Alemania nazi ni de Estados Unidos. Hay pecados sutiles que taladran a toda la sociedad. No tienen el rostro violento, es cierto, pero están ahí, los percibimos, duele y lo peor, sobrevive a pesar del tiempo y los golpes.

The Times ha reconstruido la muerte de George Floyd el 25 de mayo. Imágenes de seguridad, videos de testigos y documentos oficiales muestran cómo una serie de acciones de los agentes se volvieron fatales. (Este video contiene escenas de violencia gráfica).

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