El tapabocas ni se presta, ni se deja en casa

El tapabocas ni se presta, ni se deja en casa

-Oye, préstame tu tapabocas para ir a la esquina.

-Está bien ¿Quieres también el blumer?

Un usuario acudió a este medio para exponer una queja. Recientemente mientras hacía una cola en la tienda Las Antillas, de la ciudad de Las Tunas, notó que a dos personas se les impedía el paso por no usar su tapabocas y es de conocimiento extendido que a un establecimiento cerrado como las shopings no se puede entrar sin cumplir con las reglas sanitarias básicas ¿Cuál fue la solución que encontraron? Pedirlos prestados a un amigo que pasó por el lugar. Como si este aditamento sanitario fuera un zapato, blusa o gorra.

¿No comprende usted que el tapabocas es tan personal como su cepillo o una ropa íntima?

La tercera fase Post Covid-19 llegó para activar procesos sociales y económicos indispensables para el avance del país, además como resultado de una estabilidad de la provincia de Las Tunas frente a la pandemia. En esta etapa la obligatoriedad del empleo del tapabocas se restringe a lugares que presenten alto peligro de contagio de enfermedades respiratorias, por eso es usual que en la calle  las personas prescindan de este implemento.

La verdad es que es mucho más cómodo porque nos sofocamos menos en días de tanto calor, pero fíjese, si usted no lleva el tapabocas a mano puede suceder que olvide usarlo en esos sitios donde es imprescindible o que demore más de lo normal en encontrarlo. Por ejemplo, al subir al ómnibus debe ya llevarlo puesto pues de qué vale ponérselo una vez arriba si usted ya tocó con sus manos infinidades de gérmenes, posiblemente hasta habló y expulsó gotículas de saliva. Hacer las cosas de esa forma solo sería para aparentar que cumple con lo establecido, pero sabemos que la Covid-19 se ríe de eso.

Reflexionemos. Cuando guardamos en nuestro bolso ese cubrebocas con cuántos objetos estará en contacto ¿Ha pensado en protegerlo adecuadamente en un reservorio limpio?

Todo el mundo habla del rebrote como si ya lo esperaran, como algo tan inevitable que para qué molestarse con el cuidado extremo, el lavado de las manos, si al final, vamos a sucumbir otra vez ante la pandemia. Creo que la lógica de todos no debe estar enfocada en qué vamos a hacer cuando el posible rebrote llegue, sino en qué vamos a hacer para evitarlo.

Una golondrina no compone verano, por eso es necesario que todos tomen conciencia sobre la necesidad de mantener la higiene en su máxima expresión. Estamos en la tercera fase, pero todo puede revertirse. No se relaje que la Covid-19 está al acecho.

/mdn/

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