A propósito de la visita de Fidel Castro a Las Tunas el 26 de julio de 1981
Fidel Castro pronuncia las palabras centrales del acto. (FOTO /Archivo).

A propósito de la visita de Fidel Castro a Las Tunas el 26 de julio de 1981

El 26 de julio de 1981 fue un día histórico para los tuneros, se efectúa el Acto Nacional por el XXVIII Aniversario del Asalto al cuartel Moncada, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

En la plaza improvisada en el área del combinado de la salud frente al hospital Ernesto Guevara, estaban presentes el segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz; Luis Alfonso Zayas Ochoa, miembro del Comité Central del Partido y primer secretario en la provincia. Asimismo los comandantes de la revolución sandinista Humberto Ortega, el ministro de defensa de Nicaragua Víctor Tirado, el compositor griego Mikis Teodoraquis y el científico norteamericano George Wolf, quienes  después del acto acompañan a Fidel en un recorrido por  el territorio.

El acto del 26 de julio en Las Tunas fue marco propicio para la denuncia de la guerra biológica contra Cuba, de modo misterioso varias plagas afectan en los últimos años la economía y la salud humana.

A propósito de la aparición en ese año del dengue “Nueva Guinea 1924” (serotipo 02) que afectó a unas 350 mil personas, de las que murieron 158, incluyendo 101 niños Fidel expresó:

“Compartimos la convicción del pueblo y albergamos la profunda sospecha de que las plagas que han azotado a nuestro país, y especialmente el dengue hemorrágico, pueden haber sido introducidas en Cuba por la CIA. […] Emplazamos al Gobierno de Estados Unidos… a que diga si la CIA será autorizada de nuevo o no, a utilizar plagas contra nuestras plantas, nuestros animales, y nuestra población”.

Fidel revela al pueblo la batalla que se lleva a cabo contra el mosquito Aedes Aegypti.

“Pero esta es una batalla de todo el pueblo. Aparte de los miles de hombres que profesionalmente se consagren a la tarea, es necesaria la participación de todo el pueblo, que todo el pueblo esté informado sobre este mosquito, sus características, sus costumbres; que todo el pueblo esté informado de todas las medidas y brinde su máxima cooperación”.

Se refiere además, al plan de atentado contra él a realizarse ese día 26 de julio en Las Tunas, mediante una operación planeada por la organización contrarrevolucionaria denominada Alpha 66.

«En días recientes se produjo la infiltración de un grupo contrarrevolucionario por Matanzas. Desembarcó el 4 de julio[1], capturados tres al amanecer del 5, y el resto el día 9 de julio. Tarea: organizar un atentado contra los dirigentes de la Revolución, en este caso particularmente contra mí, en el acto del 26 de julio, en combinación con otros grupos que se infiltrarían ulteriormente; y, además, actividades de sabotajes (…) Lo confesaron rápidamente, como lo confiesan rápidamente todos los mercenarios. Fue publicado en nuestra prensa, el Gobierno de Estados Unidos no ha dicho una palabra, y sabemos cómo trabaja la CIA y cómo utiliza esos elementos, actuando directamente e indirectamente».

Tres días antes del acto el 23 de julio aparece un cable de la AP desde Miami al que el Comandante en Jefe hizo referencia en su discurso:

«Cuarenta comandos, que se han infiltrado en Cuba, intentarán asesinar al presidente Fidel Castro este fin de semana durante los festejos por el aniversario de la Revolución comunista, dijo hoy el abogado de un grupo de exilados cubanos. Si no pueden matar a Castro, los comandos, cuando menos, perturbarán la celebración en Las Tunas, en el este de Cuba, dijo el abogado Ellis Rubín en conferencia de prensa -escúchese bien, en conferencia de prensa, en las oficinas de la organización de exilados Alpha 66.

«Ven ustedes cómo se envían hombres instruidos y armados en Estados Unidos para hacer atentados a los dirigentes de otro Estado, cómo lo confiesan, cómo allí en los propios Estados Unidos, en oficinas públicas se hacen conferencias de prensa anunciando desembarcos de comandos mercenarios para realizar atentados contra dirigentes de la Revolución y, sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos no dice una palabra, no hace absolutamente nada, guardando un ominoso silencio”.

El Proyecto Cuba del 18 de enero de 1962, clasificado durante más de 30 años, contiene las tareas originales de la Operación Mangosta relativo a la guerra biológica. Hasta diciembre de 1999 el Gobierno Revolucionario tuvo que invertir 1 529 millones 27 958 dólares y 430 millones 261 mil 536 pesos en enfrentar los daños y perjuicios causados por las agresiones biológicas. Un año después la cifra era de 2 158 millones de dólares, con gastos adicionales cada uno de los años en el orden de los 59 millones de dólares para enfrentar este tipo de agresiones.[2]

El imperio no ceja en su empeño por destruir a la Revolución y para ello no desiste en llevar a cabo acciones para rendir por hambre o desespero al pueblo cubano. En la coyuntura actual de crisis mundial utilizan las tecnologías modernas de la comunicación y la información para arreciar la subversión de nuestras realidades e instigar la confusión.

[1] Por la zona de Risco Alto, Matanzas. Al frente se hallaba uno de los «comandantes», conocido por Alquizar, e integrado, entre otros, por Héctor Santana de Armas, Santos E. Cuéllar Gay y Antonio Berih Ramos.

[2] Ibídem.

Editado por José Guillermo Montero Quesada

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