Internet también se viste de cordero
Opinión

Internet también se viste de cordero

Tapar el problema con un dedo o cerrar los ojos ante él, no es una solución y eso pasa en la mayoría de las familias cuando viven en carne propia el acoso o divulgación de fotografías íntimas de sus hijos en la poderosa, Doña Internet.

Hace un tiempo hablar de este tema en Cuba se hacía engorroso, quizás porque creíamos que las tecnologías estaban lejos de llegar a nuestras fronteras, hoy está en nuestra casa y a través de ella los lobos se visten de corderos.

Quizás resulte tan peligroso el consumo de cualquier tipo de drogas pero también la ciberconfianza, en la que los jóvenes, sector poblacional que más consume las nuevas tecnologías, apuestan a encontrar un amor perfecto e incondicional con alguien que aparenta tener la piel fina.

Internet también se viste de cordero Sin pensar en tabúes o las consecuencias que provoquen mencionar juntos el tema sexo y tecnologías, es necesario decir cómo son las cosas y los errores que conllevan que en un futuro no lejano sea usted quien enfrente alguna situación parecida.

El sexting, que es la mezcla de la palabra sexo y envío de mensajes de texto por teléfono, es hoy un acompañante más de la familia cubana. Preocuparse como padre, hermano, amigo y hasta pareja de todo lo que se comparten en las redes es una historia de nunca acabar.

Piense usted, si es beneficioso compartir una fotografía erótica y en desnudos a alguien que dice ser su verdadero amor, quien quiere y respete no expone a su persona amada a tantos peligros.

Y qué decir de los que dicen ser algo que no es, para embaucar a niños, jóvenes y hasta adultos en una pasión desenfrenada que luego terminará en toda una tormenta, en el menor de los casos.

Internet también se viste de corderoHoy es más fácil localizar a alguien por la red social Facebook que por una llamada telefónica, allí los estados fluctúan desde la hora justa en la que despiertan hasta otras tan privadas como el momento del aseo personal.

Al realizar y publicar fotos y videos íntimos terminan siempre en manos equivocadas, derribando por consiguiente los muros de la privacidad y sacando lo peor de la perversidad humana.

Cuántas veces ha estado en esa posición o se ha enterado de alguien con una historia parecida. No nos olvidemos que los dueños de nuestro cuerpo somos nosotros y evitemos abrirle las piernas al mundo.

Y cuando la irresponsabilidad personal toque a la puerta de nuestro teléfono pensemos bien el siguiente paso, porque esos problemas pueden ser totalmente inevitables, no los dejamos entrar como si nada y menos entregarles las llaves de nuestro futuro.

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