A todo motor con el corazón en la mano
Los integrantes del club de motociclismo están construyendo un parque para que los niños disfruten de estas distracciones en su propio hogar. (FOTO/De la autora)
Sociedad

A todo motor con el corazón en la mano

Las Tunas.- «Llegaron los motores» fue el recibimiento de la pequeña Rocío cuando los vio llegar, queriendo casi salir de la reja de su casa, daba saltos de alegría y aplaudía ante la presencia de los miembros del Club de motos «Clásicos de Cuba».

Ella, junto a sus seis hermanitos de crianza, habitan en el Hogar de Niños sin Amparo Familiar número dos y son inspiración para estos más de 30 hombres y mujeres, que están unidos gracias a la tenencia de ciclomotores marca Whizzer y a sus ansias de hacer obras de beneficio social.

Marbelis Bello Espinoza, una de las mujeres que pertenece a este club, expone que el valor humano de sus miembros fue la principal razón que la motivó a unirse a ellos.

«Cuando los conocí me di cuenta de que no eran un club de motos común y corriente. Me llenó de motivación verlos hacer obras sociales y hacerse notar en esta provincia. Su labor social está mucho más allá de conservar motos que datan de hace años, consiste además en repartir amor y hacer el bien, y eso es admirable.

«Las actividades las vamos programando por mes y vienen desde la participación en actos políticos y culturales en nuestra provincia o fuera de ella, hasta la realización de estas obras sociales que son, sin dudas, lo que más nos llena de regocijo», señaló Marbelis.

Mientras sostenía el diálogo con esta joven, mi mirada se perdía en la sonrisa de este grupo de hombres, con ojos llenos de brillo, que presenciaban cariñosamente el ir y venir de los pequeños, sus ocurrencias ante el nuevo diseño del «cachumbambé», sus ganas de pintar y las incesantes preguntas.

La actual directora de la casa ubicada en el reparto La Victoria, Marisol Leyva Henderson, me comentó como se acrecienta la familia y lo importante que es para los niños la llegada de nuevos tíos que les brinden amor.

«Desde que estos jóvenes llegaron inundaron de alegría nuestro hogar. Se propusieron hacer un pequeño parque a los niños, en el patio de la casa; ya tienen montado el primer equipo, que consiste en un «cachumbambé» y piensan traer otros».

«Para los niños es muy importante su visita, los reconocen como sus tíos, conversan, se relacionan con más personas; psicológicamente es muy beneficioso para ellos».

Así estos hombres y mujeres del Club de Motos «Clásicos de Cuba», no solo mantienen vivo y en funcionamiento a estos ciclomotores con más de 70 años sino que además andan a todo motor por la ciudad, con el corazón en la mano.

/nre/

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