Salvador Vidaña, chofer con veinte años sin accidentes en la vía
Las cuatro barras que ostenta en su charretera indican los 20 años durante los cuales no ha sufrido accidentes viales en su labor como chofer. (FOTO/De la autora)
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Salvador Vidaña, veinte años sin accidentes en la vía

Las Tunas.- Un viejo y popular tango dice que 20 años no es nada; mas, en la vida de Salvador Vidaña González 20 años sí representan mucho, ese es el tiempo que lleva detrás del timón sin tener accidentes en la vía, como parte de la tripulación del ómnibus 1695, del servicio nacional Las Tunas-Habana.

Para el experimentado conductor esas dos décadas significan incontables horas, minutos y segundos de viajes de Oriente a Occidente y viceversa, de desvelos y entrega en una ruta que en ocasiones se ha tornado difícil, pero donde lo más importante es estar atento a la carretera y evitar cualquier sorpresa, en aras de cuidar la vida de los pasajeros y llegar sin contratiempos al destino final.

En reconocimiento a su desempeño luce orgulloso en su uniforme impecable una charretera de cuatro barras, cada una por cinco años sin accidentes, según establece el Reglamento del sector, lo cual premia su responsabilidad, disciplina y el respeto al Código del tránsito.

Sin embargo, antes de chofer es Licenciado en Historia y por un tiempo laboró  en el sector de educación.

«Me licencié y fui profesor de Historia, desde el año 1975 hasta 1989, cuando comencé a laborar en la Empresa provincial de transporte de Camagüey hasta 1995, luego pasé a Ómnibus Nacionales de ese territorio y posteriormente para igual entidad en Las Tunas».

«En el 1998 subí a manejar en plataforma, como chofer A, primero en las líneas cortas Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey, después por la experiencia accedí a la ruta Las Tunas-Habana, en el turno 7:30 de la noche en el ómnibus 1695».

¿Cómo fue ese cambio de educación para transporte?

«Yo estudié en el pre universitario Luis Urquiza, fui de la primera graduación en julio de 1974, cuando terminé opté por Ingeniería mecánica porque me gustaba mucho, pero me licencié en Historia, permanecí 19 años en Educación y terminé en transporte porque a mí de joven me gustaba manejar y estoy donde me siento bien».

¿Cómo logra mantenerse 20 años sin tener accidentes?

«Ningún accidente he tenido durante ese tiempo, ni imputable ni no imputable, de ningún tipo, trato de cumplir al máximo lo establecido para transportar al pueblo con seguridad, confort y puntualidad, como dice nuestro lema, para que el cliente se sienta satisfecho».

¿Qué conducta debe seguir un chofer en la vía?

«Lo primero es conocer la vía por donde se transita, en qué condiciones se encuentra, porque no es un secreto que algunas presentan un alto grado de deterioro; aunque actualmente el Estado hace un esfuerzo para mejorar la autopista y las carreteras centrales, sobre todo».

«Es importante dominar las características del equipo, su estado técnico; además el cuidado y la atención al timón y cumplir el Código del tránsito, el límite de velocidad establecido en cada lugar y respetar las señales de tránsito, para cuidar a los pasajeros y brindar un servicio adecuado, me gusta acatar eso porque es lo que da seguridad en el tránsito».

¿Qué representa mantenerse 20 años sin accidentes?

«Es algo grande ostentar las cuatro barras, que reconocen tantos años porque todo el mundo no lo logra, incluso el reglamento establece que si un chofer  tiene un accidente imputable pierde una barra, le afecta el estímulo, es decir que hay que cuidarse en la vía para no tener percances y mantener el trabajo de casi una vida».

«Eso me compromete a tener más cuidado, ser más exigente, respetar más las leyes y sobre todo ofrecerle un buen trato al pueblo para que se sienta satisfecho, ese es nuestro mayor premio».

Salvador Vidaña González, chofer de Ómnibus Nacionales en la ruta Las Tunas-Habana, fue el primero en Cuba que en el 2013 llegó al millón de kilómetros recorridos con su Yutong original, servicio en el cual además  lleva 20 años sin accidentes en la vía, por lo cual ostenta cuatro barras en su charretera, estímulo que reconoce su responsabilidad, disciplina y cumplimiento de las leyes del tránsito.

/nre/

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