Evolución, ¿involución?
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Opinión

Evolución, ¿involución?

Los tiempos evolucionan con tal rapidez que a veces me resulta difícil entender ciertas cosas. Y es que al mirar a no pocos de los jóvenes de hoy me percato de que esta evolución no representa un crecimiento de intelecto y valores, sino la necesidad incesante de ser protagonistas en la era del consumismo.

Triste realidad que me provoca impotencia ante la imposibilidad de cambiar con tan solo un consejo el rumbo de la vida de muchos de nuestros seres queridos: hermanos, amigos, primas, incluso seres amados; que se dejan envolver por modas y estilos repetidos y no ven que lo especial de existir va más mucho más allá.

La era de Internet atrapa, muy pocas veces para provocar la necesidad incesante de escudriñar en uno que otro sitio web sobre temas interesantes; por el contrario, son las redes sociales en las que se especula, generalmente, con lo que no se posee.

Últimamente pienso mucho en esa sentencia de que mucha tienda poca alma, y lo más triste es que los que están sumidos en estas modas, no se percatan de que todo lo que los rodea es un espejismo.

No hay en ellos naturalidad para hacerse una foto, ya que la posición de moda está preestablecida y solo cambian de figura; no hay música que haga temblar, porque los artistas del momento se centran en el libertinaje y los jóvenes la escuchan con tanta identificación que de ellas sacan las frases que comúnmente dicen.

Me pregunto si habrá en ellos aún la posibilidad de enamorarse, más allá de estar con el joven fuerte del momento o la muchacha de moda, más allá de anotarse el punto o la raya, o de medir su sexo por la cantidad de movimientos y no por la necesidad de elevarse y fundirse.

Los tiempos actuales son tan evolucionados que a veces me resulta difícil entender ciertas cosas.

Sí estoy clara de que la familia, la escuela y los amigos, ante determinados comportamientos modernos y posturas inadecuadas, deben mostrar el camino correcto; buscar las vías adecuadas para inculcar los tan necesarios valores y sobre todo demostrar, que al margen de su egocentrismo, hay una deliciosa y sencilla vida en espera de ser disfrutada por ellos.

No podemos permitir que con la misma rapidez que evoluciona la sociedad, involucionen algunos de nuestros jóvenes.

/mdn/

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1 comentario

Juan Manresa 6 mayo, 2019 at 15:02

Una responsabilidad que la sociedad en su conjunto debe asumir y no dejar sólo a la escuela como única responsable de la transformación de esta problemática.

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