Amanecer de «Irma» en El Socucho
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Amanecer de «Irma» en El Socucho

Amanecer de «Irma» en El Socucho
Este mar ahora tranquilo quiso tragarse al poblado costero de El Socucho cuando el paso del huracán Irma. (Tiempo21 Fotos /MiguelDN).

Numerosos fueron los estragos que dejó a su paso por el litoral norte de la provincia de Las Tunas el huracán Irma, un fenómeno que intentó borrar la imagen del poblado costero de El Socucho, a 18 kilómetros de la ciudad de Puerto Padre, al norte de la provincia de Las Tunas.

Pese a que el mes de septiembre es reiterativo para los tuneros en la amenaza del paso de este tipo de eventos atmosféricos, el día 9, a solo un año del paso de Ike, volvió otro huracán al encuentro con esa zona.

Sus pobladores no volvieron a ser los mismos, queda ese día en el recuerdo que trae consigo momentos de desasosiego.

«Aquí se evacuaron todos los vecinos para proteger a las familias, ese día estábamos atentos a la noticia. Esto estaba feo, realmente nunca antes había vivido  un huracán así, yo viví El Flora pero ese fue un ciclón con mucha agua. No tenía tanto viento, solamente causó muchas inundaciones», cuenta Roberto González mientras constatamos el cambio en la imagen de la circunscripción costera de El Socucho.

«El mar parecía montañas, -describe Roberto mientras alza su mirada al cielo-. Fue una sensación que dejaba un frío intenso en el estómago, me impresionó mucho vivir la experiencia a pesar de estar protegido.

Amanecer de «Irma» en El Socucho
Roberto González pasó momentos tensos durante el paso del huracán Irma.

«Un grupo de personas nos quedamos en la comunidad para salvaguardar las casas de los vecinos, la farmacia y el hotelito, realmente me estremeció ver los techos volando, el agua inundaba todo aquí, la laguna que queda al fondo de la vivienda entró y permaneció por 15 días.

«Al otro día del huracán, cuando amaneció, me dispuse a cambiar todo, recoger los pedazos de las planchas del techo que me había llevado y empecé a acomodar para no mojarme. Salí adelante remendando con pedazos de fibrocemento por acá otro por allá, por lo menos no me mojaba.

«Esa laguna es un estero del mar y luego del paso de Irma por el pueblecito el agua se acumuló tanto que estuvo en el patio por un largo tiempo, además del que permaneció lloviendo todos los días de los meses de septiembre, octubre y noviembre».

El escenario de aquellos recuerdos entristece a este hombre, amante de las rancheras mexicanas, para quien la experiencia de un huracán en la zona costera no significa una derrota sino emprender nuevamente los deseos por la vida, sobreponerse.

«Me prepararé psicológicamente para estar un tiempo así mientras llegaba la ayuda. Vinieron los compañeros de Planificación física y de la Dirección de vivienda, luego hicieron un levantamiento de la situación para la entrega poco a poco de materiales.

«Yo sabía que el destrozo era en el país entero, había que tener calma, el gobierno nos resolvería los problemas pero que no sería en un abrir y cerrar de ojos, se demoró un poco pero llegaron los materiales. Ya estoy bien, aquí nadie queda desamparado».

Con el empeño en las manos

Amanecer de «Irma» en El Socucho
Werlais Infante Infante, el delegado de la circunscripción.

Más de 400 habitantes cambian la imagen del asentamiento costero, amanecen y juntos asumen nuevos empeños por devolverle la alegría al lugar que abre su comunidad a la inmensidad de un mar que quiso borrar cuantos rastros de vida hubiese en el sitio.

Los desafiantes vientos del huracán Irma dejaron sensibles pérdidas para el fondo habitacional en El Socucho, circunscripción que logra una sostenida recuperación.

Werlais Infante Infante, delegado de la circunscripción costera, reconoce el apoyo gubernamental: «Aquí al conocer la noticia desde bien temprano se evacuaron a los pobladores para zonas seguras y se activó el grupo de trabajo comunitario.

«Fueron protegidos todos mientras otros nos quedamos para resguardar los bienes de la comunidad, donde no fueron tan aterradores los daños provocados por el embate del huracán», apunta el delegado, como le llaman los moradores del lugar.

«Apenas amaneció, salimos, dimos un recorrido y vimos los destrozos, Irma provocó 15 afectaciones parciales y dos derrumbes totales. A esta zona la atiende la vicepresidencia del gobierno del municipio, y hoy los integrantes de la comunidad se sienten felices y contentos porque esta problemática fue resuelta».

Los vecinos de El Socucho hoy tienen otra mirada, volvieron a tener la tranquilidad de antes, los afectados recibieron la ayuda para sus viviendas, dispusieron de transporte para recoger los materiales y arreglaron los estragos ocasionados por la naturaleza en ese lugar.

«Hay que seguir, no podemos perder tiempo, si volviese otro huracán me quedaría aquí. Pertenezco al grupo de trabajo comunitario y esa es una misión importante, los vecinos confían en nosotros. Haría lo posible por proteger todo, la costa es muy peligrosa», alega Roberto mientras se hace acompañar de un nuevo integrante que llegó con Irma, un pequeño cachorro que sigue sus pasos y busca refugio en las caricias de este hombre a quien le gusta invitar a sus vecinos a conversar y disfrutar de un café.

Las imágenes de las afectaciones provocadas por las penetraciones del mar y los vientos del huracán Irma quedaron atrás en El Socucho, mientras Roberto y los vecinos vuelven a desandar y a vivir junto al mar. 

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