Orestes, ejecutor y promotor de la solidaridad
Orestes Téllez Téllez. (FOTO/De la autora)

Orestes, ejecutor y promotor de la solidaridad

Las Tunas.- Un hombre de apariencia humilde, encima de su carretón y acompañado de un buen amigo, llegó al Hospital General Docente Ernesto Guevara, de Las Tunas, preguntando cómo y dónde podría donar 400 libras de plátano burro.

Se llama Orestes Ibraín Téllez Téllez y se trasladó a la principal institución sanitaria de la provincia desde la comunidad de Cuatro Caminos, donde radica la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Carlos Manuel de Céspedes, a la que pertenece.

“A mí nadie me mandó para acá; pero, yo estaba viendo la televisión y hablaron de la difícil situación del país, y que no hay viandas. Entonces me nació hacerlo.

“Fui a ver al presidente de mi cooperativa y le dije mi decisión, que quería regalar una parte de la producción al hospital. Él me dijo que era un gesto muy lindo y que seguramente iba a ser útil. Eso fue todo”.

Los días son, casi siempre, complicados para Orestes, quien solo se auxilia de un vecino y amigo que es casi como un hermano. Aunque- reconoce- también cuenta con el buen trabajo de Cimarrón, su buey multioficio porque “lo hace todo y me da mucha ventaja tenerlo”.

“Siembro plátano burro y yuca, fundamentalmente. Y de animales tengo aves y unas vaquitas. Quisiera tener más, para poder donar una para los enfermos de Covid-19. Pero por ahora no puedo hacerlo, aunque no pierdo las esperanzas.

“Yo me levanto y lo primero que hago es darle de comer a los animales y atenderlos. Ahora no estoy ordeñando; pero, esa también es una prioridad. Después enyugo el buey y nos vamos para el campo, a trabajar la tierra”.

La solidaridad de este campesino tiene buenas razones; primero, porque se lo enseñaron desde niño, en esa misma finca que ahora hace producir. Luego porque siente mucha gratitud por la Revolución, especialmente por lo que hizo por sus hijas.

“Yo no tenía dinero para poder pagar sus estudios y pudieron ir a la escuela. Una de mis niñas trabaja aquí en el hospital, en la sala de terapia intensiva. Y hasta allá va un carro a buscarla y eso lo agradezco mucho; por eso yo quiero ayudar.

“No crea que es solo esta vianda. En el barrio regalo mucha, por las necesidades que hay, y aquí volveré pronto porque seguiré entregando.

“Hay muchos campesinos interesados en donar sus producciones y no saben cómo. Hay que explicarles y eso voy a hacer con mis amigos. Seguro que se van a sumar porque a ellos no hay que convencerlos para que contribuyan, solo decirles lo que se necesita”.

¡Qué gesto inmenso el de Orestes! No le resulta suficiente traer gratuitamente sus plátanos burros. También se convertirá en promotor de la solidaridad entre sus vecinos porque sabe de agradecimientos y de la inmensa obra que se hace en el hospital para cerrar puertas a la muerte y la enfermedad.

/nre/

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